Líneas generales de las reformas cristianas tras la conquista de la ciudad en 1236 Volver al índice
 
Aunque Córdoba estuvo en manos cristianas esporádicamente con Alfonso VII, que entró en la ciudad en 1146, será a partir de su reconquista definitiva en 1236, por Fernando III, cuando el edificio inicie su transformación. Su utilización como templo cristiano posibilitó su conservación, la cual se vio favorecida por la sensibilidad que mostró el cabildo por preservar el edificio en ciertos momentos en los que corrió peligro su integridad.

Nave de la primera catedral medieval. (Pulse en la imagen para ampliarla).

Se fundaron multitud de capillas y altares por todo el interior de la «Mezquita-Catedral», principalmente por los laterales de la antigua sala de oración. Algunas fueron muy importantes como la de San Clemente, que fue creada junto al muro meridional de la ampliación de Almanzor, utilizada como Capilla Real y hoy como museo, la de San Pedro que fue fundada donde el mihrab de al-Hakam II, la de San Bartolomé en cuyo interior se hallan los restos del famoso escritor Luis de Góngora, la del Sagrario, la del Espíritu Santo, la de la Conversión de San Pablo, etcétera. Cada una de ellas, a lo largo de los siglos, fue mudando y ocultando el antiguo espacio omeya mediante multitud de verjas, pinturas, cuadros, retablos, esculturas y otros tesoros.


Vistas de la catedral iniciada en el siglo XVI. (Pulse en la imagen para ampliarla).


 Vistas de la catedral iniciada en el siglo XVI. (Pulse en la imagen para ampliarla).


Lo que más nos llamará la atención serán las dos «catedrales» o, mejor dicho, las dos grandes estructuras arquitectónicas que hoy podemos contemplar y que fueron utilizadas como nave y capilla mayor del templo.

La primera nave mayor fue erigida en el inicio de la ampliación de al-Hakam II, donde se construyó una nave gótica cubierta con techumbre de madera en los últimos años del siglo XV bajo el episcopado de don Íñigo Manrique. En su extremo oriental se encuentra la Capilla Mayor o de Villaviciosa y la Capilla Real creada por Enrique II en 1371, donde estuvieron los cuerpos de los reyes Fernando IV y Alfonso XI.

Ante la estrechez de la obra medieval se decidió construir en el siglo XVI los actuales capilla mayor, crucero y coro. En esta gran intervención fue fundamental la iniciativa del obispo don Alonso Manrique (1516-1523) y la labor de los maestros Hernán Ruiz I, Hernán Ruiz II y Juan de Ochoa. Los trabajos arquitectónicos ocuparon todo el siglo XVI y primeros años del siguiente. A lo largo de la primera mitad del siglo XVII se construyó el retablo mayor y su tabernáculo donde intervinieron principalmente Alonso Matías y Sebastián Vidal, mientras que las pinturas primitivas, por lo visto de no muy buena calidad, fueron sustituidas por las que hoy vemos de Antonio Palomino, realizadas hacia 1713. Años más tarde, en 1747, fue contratada a Pedro Duque Cornejo la preciosa sillería de caoba del coro.

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