La iluminación Volver al índice
 

Un espacio tan grande como la sala de oración lógicamente debía tener resuelto el problema de la iluminación. Durante el día la luz solar podría entrar en el edificio a través de las cúpulas, de las celosías de los muros y de los arcos de entrada, pero en cualquier caso debía ser insuficiente. Por ello era necesario recurrir a métodos artificiales, y más en los meses del año en que los días son más cortos, o durante las celebraciones nocturnas.

Lámpara de platillo de la Mezquita de Medina Elvira, siglos IX-X, Museo Arqueológico Provincial de Granada. (Pulse en la imagen para ampliarla).

Según las noticias que nos remiten las crónicas, sabemos que había lámparas de diferentes tamaños en las que se disponían lamparillas de cristal con aceite. Lógicamente las más grandes estaban colocadas en la nave principal y en el entorno del mihrab; la araña mayor colgaba de la cúpula de la macsura. Junto a las lámparas también se hacía uso de velones y de cirios. Especial importancia tenía la iluminación durante el mes del ayuno o Ramadán, mes en el que aumentaban los gastos referidos a este tema, dada la relevancia que adquiría la mezquita, no sólo por el día sino también durante la noche.

Celosía de la puerta de San Sebastián o de los visires.En Córdoba hubo unas lámparas muy especiales, nos referimos a las campanas que fueron tomadas por Almanzor poco antes del mítico año 1000 en el santuario de Santiago de Compostela. Según nos dicen todas las fuentes medievales dichas campanas fueron llevadas a la Aljama de Córdoba, donde fueron utilizadas como grandes lámparas. Esta práctica fue común, ya que las campanas constituían uno de los botines más preciosos para los musulmanes, ante su carácter simbólico. Todavía hoy podemos ver algunos ejemplos en el Magreb, caso de la Mezquita al-Qarawiyyin de Fez en donde observamos cómo estos objetos cristianos están cuajados de pequeñas ampollas de cristal, donde se disponía el aceite y la mecha. Una vez que órdoba fue conquistada por Fernando III, dichas campanas fueron devueltas al templo gallego.

Toda la fachada oriental de la mezquita quedó oculta por la nueva ampliación ordenada por Almanzor, realizada en esa dirección.

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