La fachada oriental de la ampliación de al-Hakam II quedó
oculta por la construcción realizada por Almanzor, al
ampliar éste la mezquita en esa dirección. Las diferentes
obras de restauración del edificio han sacado a la luz
sus vestigios, entre los que destacan importantes restos
intactos de sus portadas, con sus arcos, inscripciones,
motivos ornamentales, policromías, etcétera. Puesto que
dichos fragmentos no han sufrido apenas intervención alguna
en el pasado, constituyen un testigo de inestimable valor
para comprender cómo era el verdadero aspecto exterior
de la mezquita. |
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Dicha
fachada presentaba cuatro portadas, la denominada del Tesoro,
y las que quedan detrás de los altares de San Juan Bautista,
San Sebastián y Santa Marta. Todas ellas muestran una gran
ornamentación. En sus arcos y dinteles, en los alfices, en
las fajas que los conforman y en los frisos de arquillos ciegos
conservados en las partes altas, alternan superficies de ladrillo
rojo, a veces creando complejas tramas geométricas o sencillos
zigzagueados, con otras de piedra talladas con motivos vegetales
más o menos naturalistas. Una vez más las inscripciones coránicas
tienen un gran protagonismo y en el caso de la portada que
se corresponde con el altar de San Juan Bautista, presentan
la peculiaridad de resaltarse sobre un fondo azul intenso,
lo que demuestra una vez más la importancia que alcanzaba
el color en este edificio, y por extensión en toda la arquitectura
medieval.

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