Los artistas Volver al índice
 

No sabemos mucho de los artistas o de los arquitectos que levantaron la mezquita en sus distintas fases. Tanto los textos árabes como las inscripciones dan algunos nombres pero no tenemos certeza de su verdadera función. La mayoría de las veces los personajes que figuran en ellas eran sólo los directores o los supervisores de los trabajos, elegidos por el propio califa. Por ejemplo, en la decoración del mihrab y de la macsura los encargados de esas tareas fueron tres jefes de la policía (uno de los cuales era, además, un médico famoso), todos ellos bajo la dirección del chambelán de al-Hakam II.

Artesanos en la obra de la Mezquita, tallando capiteles con trépano y cincel (dibujo de M. Sobrino). (Pulse en la imagen para ampliarla).

También se cita a un katib o secretario, quizá el encargado de las cuentas o bien el que concibió las inscripciones. Otras veces hay nombres que pueden corresponder a los propios artesanos, como los cuatro que hicieron la decoración del mihrab, quienes de manera excepcional dejaron sus nombres esculpidos en el zócalo del mismo: «Obra de Fatah y de Tariq, obra de Nasr, su siervo, obra de Badr, su siervo».

En la parte ampliada por Almanzor se encontraron lo que parecen firmas de los canteros de los capiteles y los cimacios de las columnas. Algunos pudieron ser cristianos porque las firmas van asociadas a veces a signos como la thau griega, símbolo de la cruz, o el Áncora, emblema de la salvación de Cristo. En todo caso, estos artesanos cristianos no eran cautivos, seguramente pertenecían a la comunidad mozárabe que vivía en Córdoba. Los cautivos eran empleados como simples peones. En el pequeño museo que hay en el interior de la mezquita están expuestos los moldes de dichas marcas.

Sabemos por los textos que al servicio de los emires y califas había un cuerpo de arquitectos, alarifes e ingenieros, que se encargaban de proyectar las obras oficiales. Ya se indicó que cuando al-Hakam II decidió ampliar la mezquita aljama de Córdoba en 961, acudió al edificio acompañado de los ancianos de la comunidad y de los arquitectos para determinar los cálculos y detallar cómo se iba a hacer. Sin embargo, normalmente desconocemos sus nombres propios.

Para hacer los mosaicos, cuentan las crónicas que al-Hakam II mandó una carta al emperador de Bizancio, Nicéforo Focas (963-969), pidiéndole materiales y artesanos, porque aquí no había nadie que conociese la técnica. El emperador le envió las teselas y a un hábil artesano junto al que colocó el califa a varios de sus esclavos para que aprendieran el oficio.

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