En la década de los sesenta del siglo X, al-Hakam II (961-976) realiza la ampliación más
importante de la Mezquita de Córdoba, la más cantada por cronistas y poetas. A él
debemos la construcción de la zona más rica, e internacionalmente conocida, de la aljama
cordobesa. Seguramente no exageraremos al afirmar que al entrar en esta parte del edificio
contemplaremos las imágenes más famosas de la arquitectura medieval española, sólo
comparables a las que nos ofrecerá cuatro siglos más tarde la Alhambra de Granada y en
especial su Patio de los Leones. |

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Al-Hakam II siguió
el mismo planteamiento realizado por Abd al-Rahman II
en el siglo IX para aumentar
el edificio, ya que derribó el anterior muro de la alquibla
y alargó hacia el sur las naves en casi cuarenta metros. Aunque
básicamente se observa la misma estructura de las arquerías
ya existentes, serán muchas las novedades introducidas. Llamará
la atención la utilización de grandes pantallas de arcos entrecruzados,
que constituyen verdaderos muros colgados que funcionan como
soporte de las cúpulas erigidas en las partes más nobles de
la ampliación. Destaca sobremanera la riqueza decorativa de
toda esta parte del edificio, por la decoración vegetal, geométrica
y epigráfica que aparece en arcos, zócalos e impostas, por
el empleo de ricos mosaicos bizantinos que exornan toda la
zona del mihrab, por la utilización de arcos polilobulados,
por el uso de la pintura decorativa, por la exuberancia ornamental
de la techumbre de madera, de la que se encontraron piezas
originales y que, aunque renovada, repite los modelos antiguos,
ya que se encontraron partes originales, etcétera. Especial
protagonismo adquieren las cúpulas de arcos entrecruzados
en la ampliación de al-Hakam II, cuya introducción
no cabe duda de que va más allá de lo puramente decorativo,
ya que siempre aparecen en ámbitos vinculados con lo sagrado
y el poder.
Respecto a lo que sucedió
en las etapas anteriores del edificio, ahora apenas se recurre
a la utilización de materiales de acarreo tomados de construcciones
anteriores puesto que los talleres califales fueron capaces
de elaborar todas las piezas necesarias. Aparecen los famosos
capiteles de pencas, capiteles que han sufrido un proceso
de abstracción y esquematización respecto a los del mundo
romano y visigodo.
La ampliación de al-Hakam II constituye en sí
misma una mezquita dentro de la totalidad del edificio, era la culminación del arte omeya
en España y la expresión del esplendor del poder del califato frente a las etapas
previas de época emiral.

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