Respecto a la primera sala de oración realizada en tiempos de Abd al-Rahman I en
esta segunda etapa del edificio, o lo que es lo mismo, en la primera ampliación que
experimenta, no asistimos tan sólo a una copia sistemática de los esquemas de la primera
mezquita, ya que pueden apreciarse ciertos cambios.A simple vista nos llamará la atención que las columnas no dispongan de basa,
cualidad que sí existía en la primera fase de la construcción. |
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Posiblemente la novedad más interesante de la
obra de Abd al-Rahman II fue la construcción de un mihrab monumental, es decir, ya
no se trataba de abrir un sencillo nicho en el muro de la alquibla, caso de la primera
etapa del siglo VIII como ha demostrado la arqueología, sino la de crear un
ábside en toda regla, tal como evidenció la excavación de Félix Hernández realizada
en los años treinta.
No olvidemos que el mihrab es la parte más
relevante de una mezquita, ya que junto a él se coloca el imán para dirigir la oración
de los fieles, y también a su lado se sitúa el almimbar o púlpito desde el que el jatib
dará el sermón o jutba en la celebración principal del viernes. El nuevo mihrab
fue inaugurado en la jutba del viernes 12 de octubre del año 848. Tal fue su
riqueza decorativa, que en la siguiente ampliación de la sala de oración, realizada en
la segunda mitad del siglo X por al-Hakam II, se conservaron sus columnas con máximo
cuidado para disponerlas en la entrada del celebérrimo mihrab que aún conservamos. Desde
él el de Abd al-Rahman II el 16 de enero de 929, se inició la
invocación de la oración en honor de Abd al-Rahman III, pero no como emir, sino
como califa o Príncipe de los Creyentes.
Las obras no quedaron
concluidas en su totalidad en el gobierno de Abd al-Rahman
II, por lo que su hijo Muhammad I debió finalizarlas. En ese
proceso de monumentalización de la mezquita aljama o principal
de Córdoba, en los años sesenta del siglo IX Muhammad crea un lugar acotado junto
al mihrab para él, su familia y su séquito, es decir asistimos
a la creación de una macsura, o espacio privilegiado y privado
para que el rezo del emir y los suyos pudiera realizarse con
seguridad. No era algo anormal que se produjesen atentados
contra la vida de los gobernantes durante los viernes, día
en que solían asistir a la mezquita aljama para escuchar o
incluso pronunciar la jutba.
Respecto a los materiales utilizados en esta
etapa del siglo IX siguen predominando los de acarreo, tomados de edificios
hispanovisigodos y romanos anteriores, aunque ya comienzan a aparecer capiteles y otros
materiales fabricados ex-profeso para esta etapa de la mezquita.

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