Es la más antigua de la Mezquita de Córdoba, ya que se
sitúa en la fachada occidental de la primera etapa constructiva
del edificio y, además, constituye la primera portada
conocida de la arquitectura andalusí. Aunque debió
ser construida en el siglo VIII
por Abd al-Rahman I, fue restaurada en el siglo
IX (855-56)
por Muhammad I, tal y como indica la inscripción que aún
se encuentra en la misma puerta, por cierto la más antigua
de las de este tipo conservadas en toda España. |

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Aunque presenta un
precario estado de conservación, todavía se puede observar
su organización en tres calles divididas en dos cuerpos. En
la central se halla el vano de acceso al oratorio, compuesto
por un arco adintelado sobre el que voltea un arco de herradura
provisto de alfiz, y en el que alternan dovelas decoradas
de piedra con otras de ladrillo. En el cuerpo superior se
disponen tres arquillos ciegos y un tejaroz, sobre modillones
de rollo, que se corona con merlones escalonados, similares
a los que aparecen en el resto del edificio. En las calles
laterales observamos un vano ciego en el piso inferior, y
por encima se puede aún percibir un arco de herradura que
cobija una preciosa celosía de mármol. En ambos cuerpos todavía
se adivina la rica decoración vegetal, en muy mal estado,
que exornaba todo el conjunto.
La portada de San Sebastián configura el tipo de
fachada que será repetida a lo largo de los siglos en la propia Mezquita de Córdoba.
Respecto a su origen tipológico, y salvando las distancias, éste ha querido verse en
obras omeyas de la zona de siria (castillos del desierto, s. VIII), o
incluso en edificios anteriores del mundo romano (Puerta Áurea del palacio de Diocleciano
en Spalato, siglo IV, en la costa yugoslava).

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