Las fuentes escritas nos hablan de cómo los musulmanes al llegar a Córdoba en el siglo VIII, y antes
de iniciarse las obras de la Gran Mezquita, compartieron con los cristianos el templo
hispanovisigodo de San Vicente. Ello no
fue algo extraordinario, ya que en ocasiones anteriores los árabes tomaron parte de las
iglesias cristianas en sus conquistas para poder realizar en ellas sus rezos y plegarias;
en un segundo momento tomarían la totalidad del edificio e iniciarían, si su espacio era
insuficiente para las necesidades de la comunidad, la construcción de la mezquita. |

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En el caso de España, la conquista posterior de
al-Andalus por parte de los cristianos produjo la conversión de los oratorios musulmanes
en iglesias, y con los años las antiguas fábricas, una vez más, serían renovadas por
sus nuevos dueños, y sólo en casos excepcionales perduraron a lo largo de los siglos,
siendo el caso de la Mezquita de Córdoba el ejemplo más sobresaliente.
Entre los años 1931 y 1936 el arquitecto
conservador de la Mezquita-Catedral, Félix Hernández, realizó una excavación en la
zona más antigua de la sala de oración, es decir en la realizada bajo los
auspicios de Abd al-Rahman I en la última parte del siglo VIII. Allí
aparecieron importantes restos que debieron pertenecer a la Basílica hispanovisigoda de
San Vicente, así como un conjunto de objetos vinculados a ella, algunos de gran belleza y
decorados con iconografía cristiana (parte de un sarcófago tardoantiguo, piezas
litúrgicas exornadas con crismones, etcétera.); tesoros que hoy pueden contemplarse en
el bello Museo Visigodo de San Vicente, que se ha instalado en el interior de la propia
mezquita en la zona de la ampliación de al-Hakam II.

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