| A la muerte de
Abd al-Rahman I tomó las riendas del poder su hijo Hisham I cuyo gobierno
transcurre entre 788 y 796. Su intervención en la mezquita aljama cordobesa estuvo
centrada en la zona del patio y en la construcción de un primer alminar; de esta manera
se completaba la etapa anterior realizada por su padre en la que se había construido la
sala de oración. El primer patio
de la mezquita presentaba una superficie mucho menor
a la actual. En el siglo X éste fue sucesivamente
ampliado por Abd al-Rahman III y por Almanzor
para que su tamaño estuviese proporcionado con con el
de la sala de oración, la cual, a su vez, había crecido
en tres ocasiones a lo largo de los siglos IX-X. |
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En las excavaciones
emprendidas durante los años treinta del siglo XX
por el arquitecto
conservador Félix Hernández aparecieron los cimientos del
primer alminar de la mezquita mandado construir por Hisham.
Tenía más o menos seis metros de lado, y tal vez pudo llegar
a los veinticuatro de altura. Según parecen demostrar
las últimas prospecciones, se hallaba adosado en la
parte interna del muro que cerraba el patio en su lado norte.
Las obras realizadas a mediados del siglo X
por Abd al-Rahman III con la finalidad de aumentar dicho
patio hacia el norte, hicieron necesario derribar todo el
paramento antiguo y el alminar del siglo VIII,
el cual quedaría sustituido por el que construyó el mismo
califa, y cuyos restos aún se encuentran bajo la estructura
del actual campanario. Félix Hernández quiso dejar un testigo
que recordase dónde se ubicaba el alminar de Hisham y por
ello colocó en el sitio donde aparecieron sus cimientos una
losa de granito provista de una inscripción explicativa.
El mismo emir, junto a las obras del patio y del
alminar, construyó también una gran fuente de abluciones o midá junto al muro
oriental de cierre de la sala de oración, cuya cimentación se halla hoy bajo la
ampliación de Almanzor realizada a finales del siglo X, que aumentó la mezquita hacia el
este.

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