Si tuviéramos que tomar los tres elementos más característicos de la Mezquita de
Córdoba posiblemente eligiríamos el arco de herradura, el modillón de rollo y los
merlones o almenas escalonados. |
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El arco de herradura, a pesar del protagonismo
que alcanza en la arquitectura omeya de al-Andalus, no fue introducido en la península
por los musulmanes, ya que éstos lo tomaron de la arquitectura hispanovisigoda donde
aparece continuamente en edificios del siglo VII de la relevancia de San Juan de Baños (Palencia),
Quintanilla de las Viñas (Burgos), San Pedro de la Nave (Zamora), o Santa María de
Melque (Toledo), etcétera. Lo que sí es cierto es que la composición del arco de
herradura provisto de su encuadre o alfiz llegó a tener tal desarrollo en al arquitectura
andalusí que puede considerarse como algo genuino de ella.
El modillón de rollo, o lo que es lo mismo, una ménsula decorada en su frente por una
sucesión de rollos paralelos, aparece centenares de veces en todo el edificio rematando
el arranque de pilares en las arquerías de la sala de oración o sujetando cornisas y
tejaroces de portadas. Respecto al merlón escalonado podemos escribir exactamente lo
mismo de él, ya que aparece rematando todo el exterior del edificio en su contorno, lo
cual hace que éste parezca una construcción militar, una fortaleza de la fe. Lo curioso no es que estos tres elementos nos
llamen a nosotros la atención, sino que los propios cristianos los incluyeron en sus
arquitecturas, donde alcanzan también gran protagonismo ante su valor decorativo y su
ubicación destacada. Es el caso del prerrománico asturiano, de los siglos IX-X (San
Tirso en Oviedo, Valdediós junto a Villaviciosa), o de la arquitectura de repoblación,
de los siglos X-XI, conocida con el nombre de arquitectura mozárabe
(Santiago de Peñalba y San Miguel de Escalada en León, San Cebrián de
Mazote en Valladolid, etcétera.). El modillón de rollo incluso llega a ser
utilizado con cierta frecuencia durante el arte románico posterior.

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