| La mezquita es
el lugar de oración de los musulmanes. A diferencia de
los templos de otras religiones, en las mezquitas no reside
la divinidad, en ellas sólo se invoca su nombre y se reza.
En su interior no hay, por lo tanto, representaciones
figuradas ni de Dios ni de su Profeta Mahoma, prohibidas
por el Islam. No obstante, es un espacio sagrado, razón
por la que hay que descalzarse para entrar, para no introducir
impurezas. La primera mezquita fue la propia casa de Mahoma,
en Medina, que tenía un gran patio y un pequeño pórtico
y estaba construida con adobe y troncos de palmera. Fue
él quien estableció las horas de oración y la obligación
de realizarla orientados hacia La Meca. |
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La oración es el segundo
de los cinco pilares del Islam y hay que realizarla cinco
veces al día a unas horas determinadas: al alba, al mediodía,
por la tarde, tras la puesta de sol y por la noche. Una persona,
el almuédano, se encarga de llamar a cada oración desde lo
alto del alminar o incluso desde el tejado de la mezquita.
Se puede rezar en cualquier lugar, mirando a La Meca, siempre
que éste no sea impuro. Sólo la plegaria del viernes a mediodía
ha de hacerse obligatoriamente en la mezquita aljama, que
es la mezquita mayor de la ciudad pues debe dar cabida
a todos los habitantes de la misma. De ahí su nombre, aljama,
que significa reunión o asamblea,
de donde deriva también viernes en árabe, que es
el día de la reunión. Para rezar, los fieles se
colocan ordenados en filas paralelas al muro orientado hacia
La Meca. Los viernes también se lee un sermón donde se hacen
proclamas religiosas o se informa sobre sucesos impotantes.
En la mezquita aljama se celebran, además, otras ceremonias
religiosas, como las plegarias y recitaciones del Corán en
las noches del mes de Ramadán. También es el lugar donde las
gentes rinden homenaje al nuevo califa, donde se despide a
las tropas cuando salen en campaña... Pero la mezquita es,
sobre todo, un lugar de unión con Dios y de recogimiento,
abierto a todo musulmán en cualquier momento.

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