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Todos los ejemplos
de jardines citados en Sevilla y en Murcia se inscriben en palacios
y por tanto tienen un carácter áulico. Aunque peor conocidos y escasamente
conservados, también había pequeños jardines en el interior de las
casas de cualquier ciudad, modestas o acomodadas. Algunas miniaturas
de un manuscrito del siglo XIII, la Historia de Bayad y Riyad
(Vaticano, Biblioteca Apostólica), supuestamente realizado por
un artista andalusí, nos muestran efectivamente la presencia de
vegetación tras las tapias de las viviendas, al menos, es de suponer,
de aquéllas que pertenecían a la clase alta.
En la pequeña ciudad
de Saltés, situada en Punta Umbría, muy cerca de Huelva, la arqueología
ha sacado a la luz muchas de las casas construidas en los siglos
XII y
XIII, en época almohade, último momento de esplendor de esta
ciudad dedicada, sobre todo, a la metalurgia del hierro, antes de
su conquista en 1250. Tanto aquí como en otros lugares (como Cieza
o Murcia o el barrio de la Ajarquía de Córdoba), la arquitectura
doméstica muestra rasgos muy similares a la palatina: las estancias,
entre las que suele hallarse un salón principal alargado con alcobas
en los extremos, se organizan en torno a un patio central. Sólo
en el tamaño, en la riqueza de los materiales y de la decoración
o en la regularidad de la planta aparecen claramente diferenciadas.
En época almohade, no obstante, se dio una gran difusión de los
motivos ornamentales: yeserías talladas con ataurique, arcos de
hojas, paneles de sebka (redes
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MINIATURA DEL MANUSCRITO DE LA
«HISTORIA DE BAYAD Y
RIYAD», AL ÁNDALUS, S. XIII.
BIBLIOTECA APOSTÓLICA VATICANA, ROMA
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SALTÉS (HUELVA). RECONSTRUCCIÓN DE UNA DE LAS MANZANAS
EXCAVADAS CON LAS CALLES QUE LA DELIMITAN (ANDRÉ BAZZANA)
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de rombos) o zócalos
pintados con tramas geométricas aparecen tanto en edificios
religiosos como en seculares, en casas como en palacios y en
provincias como en la capital.
En Saltés algunos de
los patios carecían de vegetación, estaban pavimentados con ladrillo
y tenían un pozo con un brocal de cerámica vidriada o estampillada.
Otros, además, tenían jardincillos con andenes perimetrales, en
algún caso regados mediante canales, o arcaduces, que llevaban agua
desde el exterior de la casa. Uno de los jardines domésticos encontrados
tenía 16 m2. Las fuentes árabes que describen la ciudad
mencionan su abundancia en agua y una gran cantidad de jardines:
El mar rodea
la isla de Saltés por todas las partes; en una de ellas, sólo
está separada del continente por un brazo de mar [de escasa] anchura
(...); por allí pasan sus habitantes para buscar el agua necesaria
(...) Hay pozos de agua dulce, de donde se puede sacar agua sin
descender mucho, y también hermosos jardines. Esta isla posee
las especies más bellas de pinos, grandes pastos siempre verdes
y fuentes de agua dulce; los lacticinios y las leguminosas son
excelentes (...).
Al-Idrisi
El estudio arqueológico ha permitido
conocer la compleja infraestructura hidráulica de la ciudad, dotada
de una red de desagüe y otra de abastecimiento que seguían la red
viaria. Los ciudadanos utilizaban el agua de sus pozos, como menciona
al-Idrisi, para uso doméstico.

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