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Se muestra con solemnidad si el tema lo requiere. De él son los retratos
por encargo de personajes de las clases acomodadas. Goya trabaja para ganar dinero. En
esta vertiente, Goya refleja a la mujer fríamente (Tomasa Palafox), pero tampoco
renuncia a mostrarnos su carácter, sin simpatía y hasta con crueldad (La reina María
Luisa a caballo, La infanta María Josefa). Se observa una progresiva
maduración en su técnica. Goya ha sufrido ya los efectos de su enfermedad (que le
traerá la sordera definitiva en 1793) y comienza a prestar más atención a su propio
interés artístico y personal.
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