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Gaudí

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Parece que Gaudí nació en Riudoms, en el Mas de la Calderera, el 25 de junio de 1852, una pequeña población cercana a Reus. Pero a pesar de eso, no está claro si nació en Riudoms o en Reus, dado que el propio Gaudí, a lo largo de su vida a veces declaró que nació en un sitio y a veces en el otro. También consta en numerosos documentos que es hijo de Reus. La partida de bautismo se encuentra en la Iglesia parroquial de San Pedro de Reus, (26 de junio de 1852). Gaudí fue un niño débil al nacer, por lo que al día siguiente fue bautizado. Pero siempre se jactaba, aparte de su origen mediterráneo, de que él había luchado por sobrevivir.

De sus padres heredó una estimable tradición artesanal. Su padre fue el calderero de Riudoms, y su abuelo materno lo fue en Reus. Y otros antepasados suyos habían sido toneleros, tejedores... Gaudí decía que «tantas generaciones de gente de espacio terminaba por dar una preparación». Desde niño se habituó al trabajo artesanal. Las grandes placas de cobre que trabajaba su padre eran convertidas en recipientes. Durante su infancia estuvo aquejado de una enfermedad que le impedía ir a la escuela. Padeció fiebres reumáticas. Por ello, dicen sus biógrafos que fue un niño tímido e introvertido; pero tal vez fue por no poder hacer lo que hace cualquier niño de su edad por lo que Gaudí se volvió un gran observador de la vida y de la naturaleza, que le provocaron una curiosidad básica hacia todo cuanto lo rodeaba.

Aprendió las primeras letras en Reus y por entonces su inclinación artística era ya adivinable, como recordaba uno de sus amigos de la infancia, Eduardo Toda, quien mencionaba un conjunto de escenografías elaboradas por Gaudí para representar Don Juan Tenorio en su colegio. También Toda, Gaudí y José Ribera Sans, otro amigo, publicaron doce números de una revista escolar, El Arlequín, en la que Gaudí se encargaba principalmente de las ilustraciones.

Gaudí no fue un alumno brillante; pero sí, desde siempre, tremendamente imaginativo. Es destacable que, junto a sus dos amigos, ideara e intentara promover con tan solo quince años un plan de rehabilitación para el Monasterio de Poblet que había de impresionar por su modernidad y por lo que hoy llamaríamos el desarrollo sostenible del monumento e inmediaciones. En el fondo, la revitalización de uno de los monumentos más importantes de Cataluña y el mausoleo de parte de los reyes de Aragón viene de una profunda espiritualidad romántica, propia de la época, que entroncaba con un pasado medieval vivido como glorioso.

En otoño de 1868 Gaudí se traslada a Barcelona junto a su familia. Su padre vendió las tierras que poseían en Reus para poder pagar la manutención de la familia y los estudios de sus hijos. 1868 fue el año del estallido de la revolución liberal La Gloriosa y la política en España era convulsa. Barcelona estaba enriqueciéndose por las exportaciones, el auge del ferrocarril y la industria textil; por bancos, mercados bursátiles y por inversiones de los indianos que llegaban de las colonias. Había un clima burgués, pero, por otro lado, existía un elevado número de personas, una cantidad ingente de obreros que comenzaban a tener conciencia de clase y empezaban a asociarse para reivindicar sus derechos y salir de una gran miseria y unas condiciones de trabajo insalubres.

En este año, Gaudí se matricula en el instituto por libre, a la espera de poder acceder a la universidad, a la Facultad de Ciencias, donde estudiaría durante cinco años asignaturas de ciencias (como álgebra, mecánica, geometría o química, entre otras). Finalmente, el 24 de octubre de 1874, tras haber aprobado los exámenes del curso preparatorio, Gaudí se matriculó en la Escuela de Arquitectura. Ahí tuvo la oportunidad de estudiar y de consultar los fondos de la biblioteca, donde aprendió y vio la obra de Viollet-le-Duc, de Ruskin y de Haeckel. También pudo estudiar los tratados de arquitectura que se habían escrito sobre lugares conocidos y remotos: la arquitectura clásica, la arquitectura árabe, egipcia, maya, india, persa, china, japonesa, romana, gótica, barroca... Cabe destacar que en esta época estaban de moda los viajes por lugares inhóspitos, lejanos y exóticos. Luego serían los mismos viajeros-estudiosos quienes compendiarían e ilustrarían lo escrito.


En 1874 elabora sus primeros diseños: un depósito de agua, un candelabro ornamental y el acceso a un cementerio. Al año siguiente hace el servicio militar, por lo que pierde la posibilidad de dedicarse a su profesión en ese período; y en 1876 elabora un proyecto para el pabellón español en la exhibición del centenario de Filadelfia que solucionó —ya tenía problemas con su exceso de fantasía— imitando el estilo de sus profesores. Por aquel entonces, Gaudí trabajaba con José Fonsteré i Mestre a media jornada. A éste se le había encargado el diseño del Parque de la Ciudadela. Hay problemas de atribución en esos trabajos y, aunque la documentación sobre esta época es escasa y los proyectos los firmaba el titular, algunos autores mencionan su colaboración en varias partes, como en los elementos decorativos de la gran cascada, rejas y farolas (los cálculos hidráulicos elaborados por Gaudí para la fuente fueron alabados por sus profesores). El mismo problema se encuentra en el Monasterio de Montserrat. Las huellas de Gaudí parecen estar junto al hacer del arquitecto titular de la obra, Francisco de Paula i Villar, para quien trabajó en ocasiones. En esta empresa la impronta de Gaudí se encuentra en el diseño del Camarín de la Virgen y en alguna de las grutas sagradas que rodean el monasterio.

Su hermano Francisco y su madre murieron ese mismo año, lo que fue un duro golpe para el artista: cayó en una depresión y hubo de convertirse en el cabeza de familia, lo que supuso trabajar para diversos estudios de arquitectos y proseguir con sus estudios al mismo tiempo. Consigue el título de arquitecto el 15 de marzo de 1878. Su trabajo comienza a dar sus frutos: se le encargan unas farolas para la Plaza Real de Barcelona.

En 1879 muere la última hermana que le quedaba viva: Rosa. Deja una niña pequeña a cargo de Gaudí y de su padre. Y también es un año importante para Gaudí a otro nivel: conoce a Eusebio Güell, su mecenas. Hasta entonces, Gaudí había completado cuatro proyectos: un puesto de flores para Enrique Girossi, un expositor de guantes para la Exposición de París de 1878 —por encargo de los fabricantes Comella—, una serie de dibujos de farolas en hierro forjado —hoy visibles en la Plaza Real— y su propio escritorio. En este año, Gaudí se suma a la Associació Catalanista d´Excursions Científiques, que, aparte de su actividad excursionista, constituía un foro de debate sobre la Barcelona de aquellos años, sus obras y su cultura nacionalista.

A un arquitecto que acabaría siendo protector de Gaudí, Martorell, le fue encargado el palacio de Sobrellano en Comillas, propiedad de la familia del marqués de Comillas. Gracias a Güell, Gaudí se integró en el equipo de Martorell, junto a Cascante y Oliveras, y colaboró en la decoración de la capilla.

En 1880 elabora varios proyectos: uno, para la iluminación eléctrica de la Muralla del Mar de Barcelona; otro, para el Casino de San Sebastián; un tercero, para un monasterio benedictino en Cuevas de Vera (Almería). Ninguno de ellos se llevó a cabo.

Salvador Pagés i Anglada, el director de la Cooperativa La obrera mataronense, le encarga en 1880 un proyecto: construir un edificio para esta cooperativa en Mataró. Dos años después, la protección de Eusebi Güell es definitiva y le encarga un proyecto para un pabellón de caza en el Garraf, donde Güell tenía posesiones. Aunque el proyecto no se ultimó, diez años más tarde se construirán las bodegas del Garraf en ese mismo lugar, a cuyo frente estará uno de los ayudantes de Gaudí: Berenguer.

En 1883 fue designado arquitecto de la obra de la Sagrada Familia, y de la Casa Vicens, hogar del fabricante de azulejos Manuel Vicens Montaner. Al mismo tiempo inicia el Capricho de Comillas, para la familia del marqués de Comillas. En 1885 comienza los planos del Palacio Güell, en la parte sur de las Ramblas. Mientras, el 19 de marzo de 1885 se celebraba la primera misa en la cripta de la Sagrada Familia. En 1887 recibe el encargo de construir el Palacio episcopal de Astorga y la Casa de los Botines en León. Proyectos que Gaudí no acabaría. En un tiempo récord, acomete obras en el Colegio Teresiano en Barcelona, que finaliza en 1890. En 1891, de la mano de Claudio López, segundo marqués de Comillas, visita Tánger con el fin de hacer unos planos para el proyecto de una misión franciscana que jamás se llevará a cabo.

En 1894 Gaudí cae enfermo por un duro ayuno cuaresmal. Dos años más tarde comienzan las obras en el Garraf. Se abandona el proyecto original del pabellón de caza y se edifican unas bodegas. Dos años después, en 1898, iniciará las obras de su primer edificio de viviendas, la Casa Calvet. También emprende el proyecto de la Colonia Güell —en Santa Coloma del Cervelló— y elabora los cálculos de la cripta. En 1900 se inician las obras en Bellesguard y se comienza a proyectar el Parque Güell. También el arquitecto planifica el Café Torino, en el Paseo de Gracia, y el habilitamiento de un local para cine en el número 122 de la Rambla de los Estudios —la Sala Mercé—, que se inauguró en 1904. En 1903 comienza a trabajar en la Catedral de Mallorca. En este mismo año se inician las obras de uno de sus edificios más conocidos: la Casa Batlló. Sólo dos años más tarde emprende la construcción de La Pedrera, en 1906. Es en este año cuando muere su padre. Gaudí —si es cierta la atribución de esta obra— elabora los planos para un gran hotel en Nueva York. Estalla la Semana Trágica en Barcelona en 1909. El 15 de noviembre de 1909 se bendicen las escuelas parroquiales de la Sagrada Familia. En 1910, en París, se celebra la primera gran exposición sobre su obra. Gaudí cae gravemente enfermo de brucelosis y se retira a Puigcerdá. Al año siguiente, muere su sobrina, Rosa Egea Gaudí. Sus obras continúan. En 1915 se consagra la cripta de la Colonia Güell. Una vez muerto Güell, en 1918, sus obras, tanto en la Colonia Güell como en el Parque Güell, se vieron interrumpidas. Desde entonces sólo le queda terminar uno de sus proyectos: la Sagrada Familia. Se dedicó a él en cuerpo y alma. Ocho años después, el 10 de junio de 1926, el genial arquitecto moría tras ser arrollado por un tranvía. A su entierro asistieron todas las fuerzas vivas de la ciudad.

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