Julio, después que me partí llorando
de quien jamás mi pensamiento parte
y dejé de mi alma aquella parte
que al cuerpo vida y fuerzastaba dando, de mi bien a mí mismo voy tomando
estrecha cuenta, y siento de tal arte
faltarme todol bien que temo en parte
que ha de faltarme el aire sospirando.
Y con este temor mi lengua prueba
a razonar con vos, oh dulce amigo,
del amarga memoria daquel día
en que yo comencé como testigo
a poder dar, del alma vuestra, nueva
y a sabella de vos del alma mía.
(Texto tomado de Elías L. Rivers,
1972.)
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