Si Garcilaso volviera
Si Garcilaso volviera,
yo sería su escudero;
que buen caballero era.
Mi traje de marinero
se trocaría en guerrera,
ante el brillar de su acero;
que buen caballero era.
¡Qué dulce oírle,
guerrero
al borde de su estribera!
En la mano, mi sombrero;
que buen caballero era.
(Texto tomado de: Marinero en
tierra. Ed. de Robert Marrast, Madrid:
Castalia, 1972, pp. 134-135.)
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