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500 años de Garcilaso

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ENTRE ILLESCAS Y SEVILLA: DOS BODAS REALES

Baltasar de Castiglione, por RafaelEl 16 de febrero de 1526 Garcilaso asiste muy probablemente a la boda de la hermana de Carlos V, Leonor de Austria, a cuyo servicio estaba doña Elena de Zúñiga, y el rey francés Francisco I. Unos meses más tarde, tiene lugar la boda, en Sevilla, de Carlos V e Isabel de Portugal, a la que también muy probablemente asistió Garcilaso. Tras los esponsales, la Corte se traslada a Granada donde permanece durante seis meses: en esta ciudad se produce el encuentro entre Juan Boscán y Andrea Navagero evocado por el primero en la Epístola a la duquesa de Soma. Acaso Garcilaso hubiera podido conocer tanto a Navagero como a Castiglione antes, en Illescas, en febrero, durante la ceremonia nupcial de Leonor de Austria y el rey de Francia. Pero se ha puesto en duda la asistencia de Garcilaso a ese viaje y esas bodas, pues aparece como regidor de Toledo en documentos fechados en agosto y septiembre de 1526. Con todo, parece lógico que Garcilaso acompañara a Carlos V (no en vano era contino de su guardia) y el recorrido que hicieron permite perfectamente la estancia de Garcilaso en Toledo unos meses más adelante: la comitiva sale de Illescas el 20 de febrero y llega a Sevilla el sábado día 10 de marzo; dos meses después, el 13 de mayo, se inicia el viaje de la comitiva imperial hacia Granada, adonde llega el cuatro de junio. Según este recorrido (basado en el libro de Mónica Gómez-Salvago Sánchez, Fastos de una boda real en la Sevilla del Quinientos, Sevilla: Universidad de Sevilla, 1998), el trayecto que separa Toledo de Granada no superaba los quince días, de manera que Garcilaso pudo haber acompañado al Emperador en Sevilla y Granada, residir, incluso, algunos días en esta última ciudad y después regresar a su ciudad a la que bien podría haber llegado a lo largo del mes de julio.

ISABEL FREYRE

Herrera, pág. 397Acompañando a la futura emperatriz, llega a Sevilla una dama de Isabel de Portugal, la portuguesa Isabel Freyre, considerada por toda una tradición crítica como «el gran latido de la poesía garcilasiana» (son palabras de Antonio Prieto). Acaso Garcilaso podría haber conocido a Isabel Freyre antes, en Portugal, en el transcurso de un viaje para ver a su hermano Pedro, allí desterrado. Aparentemente, la dama lusitana deslumbró al caballero toledano a quien parece haber inspirado alguna de sus composiciones más conocidas, singularmente la égloga primera. De la biografía de Isabel Freyre se conocen dos hitos importantes más: su boda en 1524 ó 1525 con don Antonio de Fonseca El gordo (acaso «[…] ese que de mí s’está reyendo», Égloga I, v. 180) y su muerte prematura en 1533 ó 1534 («¡Oh tela delicada, / antes de tiempo dada / a los agudos filos de la muerte!», Égloga I, vv. 260-262). Desde Menéndez Pelayo, la relación entre Garcilaso y la dama lusitana ha sido defendida unánimemente y ha dado lugar a conocidas interpretaciones biográficas de la obra garcilasiana, en el estilo de las de Rafael Lapesa, Ángel Valbuena Prat y, aún más sugerentemente, Antonio Prieto que llega a reordenar el poemario garcilasiano defendiendo que buena parte de esos poemas forman un Canzionere al estilo del de Petrarca, a través del cual Garcilaso pretende elaborar una imago vitae de Isabel Freyre. Sin embargo, pocos datos seguros se tienen más allá del epígrafe de su Copla II que en el manuscrito 17.969 de la Biblioteca Nacional de Madrid dice así: A doña Isabel Freyre, porque se casó con un hombre fuera de su condición. Hoy en día se tiende a reducir la importancia de tal episodio —si es que realmente sucedió—, acaso hubo «algún tipo de rumor sobre ambos», en palabras de Bienvenido Morros, cuando no a eliminar el supuesto fondo autobiográfico de alguna composición, como en la desmitificadora lectura de la Égloga I efectuada por Luis Iglesias Feijoo (1986/1993).

 

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PRIMER VIAJE A ITALIA

Coronación de Carlos V en Bolonia, 1530. Grabado de Nicolás HogenbergEl 9 de marzo de 1529 la corte abandona Toledo y se encamina a Italia, donde Carlos V desea ser coronado emperador por el Papa. Garcilaso acompaña a la comitiva imperial: Zaragoza (allí permanece un mes), Barcelona (donde hace testamento dos días antes de embarcar), Génova (llega el 12 de agosto) y, finalmente, Bolonia, donde la corte se establece varios meses: la coronación de Carlos V se celebra el 24 de febrero de 1530, no menos de cuatro meses después de la llegada de la comitiva a la ciudad, tiempo de gran trascendencia para entender mejor la asimilación de la cultura italiana por parte de Garcilaso: amigos, poetas, literatos, lecturas, pintura, escultura, humanismo, etc. En la ciudad permanece aún un mes más después de la coronación, para luego acompañar al recién coronado emperador a Mantua, donde Carlos V le autoriza para volver a España, considerablemente mejorado, según dice el documento firmado por el rey en aquella ciudad el 17 de abril de 1530: «Sabed que acatando lo que García Lasso de la Vega, gentil hombre de nuestra casa, nos ha servido, especialmente en esta jornada de Italia, y en enmienda y remuneración dellos y en recompensa de los gajes que tiene asentados en los nuestros libros de Flandes por gentil hombre de nuestra casa, de los quales no ha de gozar de aquí adelante, nuestra merced e voluntad es de le hacer merced de ochenta mill maravedís en cada año, para toda su vida, o hasta que le hagamos merced o sea por nos proveído de otra cosa, que rente en cada un año los dichos ochenta mill maravedís y que se le libren de tres en tres annos, estando en su casa sin obligación de servir ni residir en nuestra corte». Además, se indica que esos maravedís se le «libren en las rentas de esos reinos, las más cercanas a su casa que se pueda, donde le sean ciertos e bien pagados».

 

Subir GARCILASO, ESPÍA

Carlos V e Isabel de Portugal, por TizianoDe nuevo en España, Garcilaso dispone de poco tiempo para ocuparse de su familia y asuntos en Toledo, por cuanto que en el verano de 1530 es requerido por la emperatriz Isabel para llevar a cabo una labor de espionaje en Francia: Carlos V le envía a su esposa una carta fechada el 16 de agosto de 1530 en la que muestra su desconfianza por el trato que pudiera estar recibiendo su hermana Leonor de Francisco I de Francia, con el que se había unido en matrimonio en 1526. Por ello, la emperatriz decide enviar a Garcilaso: «[…] y así no diré más en esto de que estoy muy alegre del contentamiento que la Reina me escrivió que tenía después de averse casado, y de la relación que Benabides me truxo de quan servida era en Francia y bien tratada del Rey, su marido. Nuestro Señor lo lleve adelante. Y porque me paresce ques ya tiempo de enviar a bisitar a la Reina, he acordado que vaya a ello Garcilaso de la Vega, el qual partirá de aquí por la posta al tiempo que esta, y ba bien prebenido de saber de los enbaxadores que V. M. tiene en Francia lo que alli obiere, y asi mismo de mirar lo que se haze en la frontera, para que tengamos de todo abiso; en la qual al presente no hay bullicio».


 


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