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500 años de Garcilaso

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AL SERVICIO DEL EMPERADOR: DE LA GUERRA DE LAS COMUNIDADES AL ASEDIO DE RODAS


Luis Zapata, «Carlo famoso», Valencia: Juan Mey, 1566Acaso explicable como uno de los sucesos previos a la guerra de las Comunidades en Toledo, Garcilaso es condenado a pagar una multa de 4.000 maravedís y al destierro de la ciudad durante tres meses por haber entrado, espada en mano, el primero de junio de 1519, en la reunión del patronato del toledano Hospital del Nuncio. Y ya en plena guerra comunera, mientras que el hermano mayor, Pedro Lasso, se alinea de parte de los comuneros toledanos levantados frente al Emperador, Garcilaso se pone decididamente de parte de Carlos I, por quien combate a su servicio en Olías, como contino de su guardia. Allí, el 17 de agosto de 1521, recibe heridas en el rostro de las que sanará sin problema y, sobre todo, lo considerará un mérito que Garcilaso hará valer en diversas ocasiones, como cuando el duque de Alba solicita una encomienda para Garcilaso: «Suplico a V. M. que haga esta merced a Garcilaso porque os la tiene muy bien servida peleando contra los traidores que se levantaron contra V. M., aunque a los del Consejo no les parecen traidores los que aquello hizieron, segund les son favorables» (5 de diciembre de 1525). Luis Zapata, el autor del poema épico Carlo Famoso (Valencia: Juan de Mey, 1566), incluye a Garcilaso entre los caballeros que acudieron a la isla de Rodas cercada por los turcos desde junio de 1522. Se trató de una expedición al mando de don Diego de Toledo, prior castellano de la orden de San Juan, en la que también participaron don Pedro de Toledo (futuro virrey de Nápoles) y Juan Boscán, con el fin de socorrer aquella plaza. De haber acudido realmente —el testimonio de Zapata es el único que se conserva—, Rodas debió de ser su primera hazaña bélica fuera de España, a la par que su encuentro con personajes que influirían decisivamente en su vida: la familia Toledo, Boscán… Garcilaso debió regresar a España en agosto de 1523.

 

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GARCILASO, CABALLERO DE SANTIAGO

«Libro de los Caballeros de la Orden de Santiago», Archivo Municipal de BurgosLa participación de Garcilaso en la guerra de las Comunidades y en el asedio de Rodas, entre otros servicios, motivaron sin duda que fuera promovido para caballero de la orden de Santiago, galardón que le concedió Carlos V en agosto de 1523. La cédula de merced del hábito de Santiago se promulga el 16 de septiembre y en ella se indica que Garcilaso ha de seguir el noviciado de la Orden en el convento de Uclés «aprendiendo la regla e las otras cosas que los cavalleros de la dicha Orden deven saber». El 11 de noviembre de 1523 «[…] en el monasterio de Santo Agostín, que es dentro de la çibdad de Pamplona en el reino de Navarra, el señor don Pedro de Toledo, marqués de Villafranca, comendador de Monrreal, por virtud desta comisión de S. M. desta otra contenida, armó cavallero de la Orden a Garçi Laso de la Vega contenido en esta provisión con todas sus cerimonias acostumbradas de la dicha Horden, e armado cavallero, yo, Jorge de Morales, freire de la dicha Horden, capellán de S. M., le di el hábito e insinia de la dicha Horden así e como S. M. me es mandado, con toda la solenidad e bendiçiones e çeremonias acostumbradas en la dicha Orden».

MÁS HECHOS DE ARMAS: SALVATIERRA Y FUENTERRABÍA

Francisco I de Francia, por Jean ClouetLa carrera militar de Garcilaso al servicio del Emperador continúa, ahora dentro de los hechos de armas motivados por la guerra contra Francia, cuyo rey, Francisco I, se proponía invadir territorios italianos que pertenecían a la corona imperial. Nuestro poeta participa en el cerco de Salvatierra, donde entró el ejercito a mediados de diciembre de 1523, y en el asedio de Fuenterrabía, plaza fuerte que no consiguieron vencer las tropas imperiales hasta el 27 de febrero de 1524. En su testamento, Garcilaso recuerda cómo «[…] cuando se tomó Fuenterrabía, yo u otros criados seríamos en algún cargo que ni la cantidad ni el dueño no se pudiese averiguar, téngase alguna manera, u haciendo alguna composición con la Cruzada u otra cosa alguna, con que la conciencia quede segura y a conciencia de algún letrado», y también «En un lugar del príncipe de Navarra que se llama Salvatierra debo a un cirujano, en cuya casa posé cuando tomamos aquel lugar, algunas cosas que le comieron de mantenimientos allí en su casa: montarían, a mi parecer, cinco u seis ducados. Si se pueden pagar sin hacer más gasto en la diligencia de lo principal, y se hallare al dueño u sus herederos, páguese; y si no, hágase lo que determinare un buen letrado para asegurar la conciencia».

 

Subir ELENA DE ZÚÑIGA

Vista de Toledo en la época de GarcilasoTras la campaña de Francia, Garcilaso retorna a Toledo donde ejerce como regidor de la ciudad, si bien no hay que descartar una estancia previa en Uclés, para llevar a efecto el año de noviciado que imponía el nombramiento de caballero de la orden de Santiago y que su actividad militar le había impedido seguir. Y en Toledo, por sugerencia imperial, se casa con una dama al servicio de Leonor de Austria, doña Elena de Zúñiga, con la que tendrá cinco hijos: Garcilaso, para el que fundará mayorazgo, pero que morirá niño antes de 1537; Íñigo de Zúñiga, que morirá en 1555, a los veinticinco años, en la toma de Ulpiano; Pedro de Guzmán, nacido en 1529 y futuro contrincante de Fray Luis de León en las oposiciones a la cátedra de Sagrada Escritura de la Universidad de Salamanca, que comenzaron en noviembre de 1579; Sancha, nacida en 1532 y Francisco, nacido en 1534, pero que morirá siendo todavía niño.

En Toledo se instalan en la casa de la madre, doña Sancha de Guzmán. Pero diversos favores de Carlos V (en noviembre de 1526 le nombra gentilhombre) y donaciones familiares permiten que el 24 de febrero de 1527 Garcilaso otorgue un poder para comprar unas casas en la Parroquia de San Bartolomé de «San Soles, que primero fueron del señor Ferrand Pérez de Guzmán», si bien la compra definitiva no será hasta el 11 de marzo de 1528, pero no en ese sitio, sino en la parroquia de Santa Leocadia, «una parroquia —según Enrique Martínez López— llena de confesos […] [que] distaba sólo escasas manzanas de la sede de la Inquisición y también de la iglesia de San Pedro Mártir (donde los abuelos del poeta tenían la capilla en que él sería enterrado), uno de los lugares usados para el ceremonial de los autos de fe»; unas casas, asimismo, «en la calle Real, justamente al pie de la ladera donde estaba la casa de sus padres.

Tuvo como vecinos a Pedro de Toledo (entonces sólo marqués de Villafranca) y a Juan de Ayala. La nueva casa podía acoger perfectamente a los dos hijos que ya habían nacido (Garcilaso de la Vega e Íñigo de Zúñiga) y al que había de nacer a lo largo de 1528 (Pedro de Guzmán)» (son palabras de Bienvenido Morros). La vida familiar, la vida cortesana, la vida cotidiana como regidor en Toledo durante estos años que van de 1525 a 1529, antes de su primer viaje a Italia, se alternan con algún que otro viaje, como el realizado a lo largo de 1526.




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