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LOS TEMAS
¿Cuáles son, pues, los «temas» de la poesía
de José García Nieto? Si resulta difícil determinar cuáles sean los temas
fundamentales de cualquier poeta, en el caso de García Nieto esta dificultad parece
agrandarse. Se podría convenir que todo sujeto poético, al realizar su obra, se mueve
impulsado por los asuntos fundamentales que desde siempre han sido motivo de preocupación
para el hombre: Dios, Tiempo, Muerte, Amor. Si consideramos que estos cuatro temas son
comunes a la mayor parte de nuestra historia literaria, podríamos llegar erróneamente a
la conclusión que toda la poesía española es un calco de sí misma. Y, sin embargo,
como todos sabemos, no ocurre así. Cada sujeto poético se enfrenta al mundo y lo
interpreta desde una perspectiva diferente: la que le ofrece su visión desde la realidad.
Y, a través de esa visión, de esa mirada contemplativa da una interpretación
individualizada de cada toma. En el caso de nuestro poeta podemos percibir unos núcleos
generadores de su obra, unas «preocupaciones fundamentales» que, aunque en algún
aspecto coincidan con las de otros poetas de épocas anteriores o de la actual, presentan
en García Nieto un marcado sello personal, no sólo en su interpretación y planteamiento
poéticos, sino también en sus resultados.
En sus ocho primeros libros, García Nieto vive
inmerso, por lo general, dentro del mundo de resonancias garcilasistas. Aunque la vida de
la revista Garcilaso fue sólo de tres años (mayo de 1943- marzo, abril de 1946)
la tendencia poética que ella representaba fue mucho más duradera. En una entrevista que
le hizo Francisco Umbral [7] sobre ese
período literario, García Nieto expuso algunas ideas que consideramos interesantes para
nuestro caso. A la pregunta de lo que había representado Garcilaso,
históricamente en la vida literaria española, contestó:
«Más que un movimiento en sí, lo que resultó Garcilaso
fue un punto de partida conformador y vivificador. Como las posiciones eran distintas, y
muchos los nombres, y muy variado el impulso creador de aquellos nombres primeros, la cantera
garcilasista dio frutos de caracterización muy diferentes».
A lo que había representado en su vida, el poeta
dijo:
«Bueno, es un principio del que no
me arrepiento. La frase de Gerardo Diego frase de hoy, no de ayer: ¡Ay
de aquel poeta español que no tenga algo de Garcilaso, me parece una confirmación
de que aquel título estuvo muy bien elegido, y yo estoy contento de la permanencia de
aquella fidelidad».
De esos «frutos» de los que habla
García Nieto en la primera respuesta los «de caracterización muy
diferente», fueron, al tiempo que los más maduros, los que mejor sazonaron al
calor de su pluma. Hoy todavía se leen con emoción, y hasta con cierta sorpresa, los
sonetos ¿garcilasista? de su libro Poesía. Sorpresa que yo mismo
sentí a mis diecinueve años cuando leí por primera vez el libro y me encontré con
versos como éstos:
«Arrojado a la luz madrugadora,
me muero niño y soy todo un deseo
de varón en continuo jubileo
hacia tu corazón de ruiseñora...».
De trino escalador junto a la aurora
eres, y voy a ti, y hay un torneo
donde la algarabía del gorjeo
triunfa de mí y en mí se condecora.
Arrancados de un sueño o de una
fuente,
por tu espalda los límites del nardo
me mintieron temprana primavera.
Y estoy ahora por ti tempranamente,
como nadie, de amor herido, y tardo
en morirme de amor como cualquiera. [8]
En cuanto a lo de «la permanencia
de aquella fidelidad» de la segunda respuesta, García Nieto ha dado ejemplo a lo largo
de su obra posterior, ya que sobre los cimientos de su garcilasismo inicial ha sabido, sin
renunciar a su origen lírico, levantar una obra de honda raíz humana:
Ahora quito las cintas de las
cartas.
Leed; leamos. Son amor vencido.
Tiempo del corazón. Males del hombre.
Golpes de España...
Quemo lo que es mío.
Yo, solo, me he quitado «el dolorido
sentir». [9]
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SUS PRIMEROS LIBROSQue los primeros libros de José
García Nieto están, por lo general, dentro de unas formas poéticas en las que
predominan los influjos del verso renacentista de Garcilaso, alternando conviene
recordarlo con las formas de poesía popular de los cancioneros del siglo XV, es algo
de lo que propio poeta es consciente. Por eso, en algún momento dirá:
«Traigo un antiguo cantar
que juego de mano en mano...» [10]
Pero, junto a esa idea de juego
malabar, existe en el yo poético un hondo deseo de entrega a su obra, de «compromiso»
con el poema. Así, en el soneto «A una mujer a quien mandé mi primer libro de versos»,
no obstante ser desconocida del poeta: «No sé nada de ti», le hace revelaciones
importantes sobre su manera de poetizar, ya que le entrega su «voz apasionada / en un
libro medida y encerrada». Para añadir: «En esto que te ofrezco está mi credo». El
poeta escribe desde el amor y desde el ocio con su verbo doliente y cotidiano. Y dice en
un momento de sincera confesión: «Si más no doy es porque más no puedo», verso que,
aunque pretenda captar la benevolencia del lector, no deja, por ello, de representar la
lucha sin término que todo poeta libra para poderse «expresar» en el poema.
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| NOTAS: |
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7. «Garcilaso, en diez preguntas a José García
Nieto», Poesía Española, Madrid, 1964, pág. 19.
8.
«Joven para la muerte», Poesía, ob. cit., pág. 58. |
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9. «1936-1939». Memorias y compromisos, Madrid, Editora
Nacional, 1966, pág. 110.
10.
«Ofrecimiento del río», Poesía, ob. cit., pág. 94. |
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