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Hay ciudades con barcos y ciudades sin barcos. Es la única
división admisible, la única diferencia verdaderamente esencial.1
Gabriel García Márquez
Si la lejanía de los viajes está marcada por la intensidad del sentimiento, es evidente
que este hijo de Aracataca viajó muy lejos desde su aldea natal hasta Macondo, mítico
lugar de la Costa Caribe colombiana. En su travesía, el niño que fue García Márquez y
que escribe para que lo quieran descubre en las Mil y una noches una manera de
contar que le permite ir hasta el fondo de los tiempos para traernos la magia del lenguaje
con el que supo fundar un mundo único y original.
1. De
«Ciudades con barcos», en Textos costeños, vol. I, edic. de Jacques Gilard,
Barcelona: Editorial Bruguera, 1981, p. 207.  |