«Que se vayan a la mierda dijo. Si alguna
ventaja tenemos las viudas, es que ya no nos queda nadie que nos mande.»
Gabriel García Márquez. El
amor en los tiempos del cólera, Bogotá: Oveja Negra, 1975, p. 312.
«...aprendió a vivir con esas y otras miserias de la
gloria a medida que descubría en el transcurso de sus años incontables que la mentira es
más cómoda que la duda, más útil que el amor, más perdurable que la verdad, había
llegado sin asombro a la ficción de ignominia de manda sin poder, de ser exaltado sin
gloria y de ser obedecido sin autoridad...»
Gabriel García Márquez. El
otoño del patriarca,
Barcelona: Mondadori, 1999, p. 297.
Acerca del poder en García Márquez
«...García Márquez se propuso, al escribirla [El
otoño del patriarca], reflejar el decadente entramado del poder personalizado antes
que los mecanismos propios de la dictadura y sus consecuencias sociales.»
Joaquín Marco. «La
antítesis del poder: Dictadura, vejez y soledad:
De El otoño del patriarca a Buen viaje, Señor Presidente»,
en Quinientos años de soledad, Actas del Congreso Gabriel García
Márquez, Zaragoza: Universidad de Zaragoza, 1997, p. 65.
«Eréndira consigue su libertad. Pero sin Ulises.
La delicada a adolescente ya es una mujer a pesar de su corta edad. Una mujer con una
experiencia de adulta. Dispuesta a luchar por una situación mejor. Situación que se ha
de interpretar como de nivel económico. Han caído de su espíritu los escrúpulos. Los
temores juveniles. Todo lastre moral y ético que pueda frenar sus espíritus de grandeza.
Su delirio de ser lo que fue su abuela.»
Carlos Meneses, «Un
príncipe para Eréndira»,
en GGM, Testimonio sobre..., op. cit., p. 263.