«Las características de la narrativa de García Márquez
en esta novela-sátira [El otoño del patriarca] son las del carnaval, es decir,
de la literatura carnavalesca: elementos narrativos incompatibles (citas bíblicas,
anécdotas, parodias, múltiples voces definiendo al dictador), todos ellos en
yuxtaposición, en polifonía en un ambiente propio de fiestas, de carnaval...»
Isabel Rodríguez-Vergara. El
mundo satírico de García Márquez,
Madrid: Editorial Pliegos, 1991, p. 44.
«Otro elemento nuevo en esta ficción (en la realidad
ficticia) es el humor. Aparece como antídoto de fuerzas que, sin él, ahogarían la
vivencia, impedirían que la historia tuviera poder de persuasión. La maestría con que
el humor es usado en el relato es tan grande como la importancia estilística que este
componente tiene en la ficción: sin él, o más bien, sin su forma particular de humor, El
coronel no tiene quien le escriba, sería, por su severo realismo, una historia
irreal.»
Mario Vargas Llosa. García
Márquez: Historia de un deicidio,
Barcelona: Barral Editores, 1971, p. 329.