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García Márquez llega a ser coetáneo de
la eternidad al adueñarse del tiempo, una de sus obsesiones, como el amor y la muerte, o
el honor y la venganza, elementos con los que arma una particular mitología. Su
literatura recrea anécdotas familiares a las que se suman la historia, los relatos
cosmogónicos, los cantos populares de su tierra; todo un fluir de recuerdos y de saberes
que al proyectarse en sus ficciones se nos presentan como entidades sobrenaturales
cuestionando nuestra noción de lo real. |