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Por Armando G. Tejeda
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Gabriel García Márquez ha
ejercido con fervor de reportero raso la profesión periodística, un afluente de hechos y
hallazgos que han fecundado su obra literaria, su propia vida en definitiva. A los
diecinueve años, cuando aspiraba con animo juvenil a escribir cuentos y novelas, también
publicó su primera nota editorial, concretamente el 21 de mayo de 1948, en el periódico El
Universal de Cartagena de Indias, bajo el título de «Punto y aparte». Fue cuando el
nombre del Nobel colombiano fue reproducido por primera vez en una rotativa. Ese día,
García Márquez también hizo del oficio más bello del mundo un objeto de
estudio, pedagogía y reflexión, una vocación que mantiene intacta hasta la fecha. |
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El periplo periodístico de García Márquez fue progresivo:
desde la edición de notas hasta el escalafón de reportero raso, el máximo
peldaño de la profesión a los ojos del novelista colombiano. De aquellos años, García
Márquez recuerda que cuando pidió su primer trabajo en El Universal,
quien le contrató le dijo: «Siéntate y escribe una noticia». «Después cuenta
García Márquez la leyó y lo tachó todo, y fue escribiéndola él entre las
líneas tachadas. En la segunda noticia volvió a repetir la misma operación. Las dos se
publicaron sin firma, y yo pasé días estudiando por qué cambió cada cosa por otra, y
cómo las escribió él. Después ya me fue tachando menos frases, hasta que un día ya no
tachó más, y se supone que desde aquel momento yo ya era periodista»1. García Márquez, quien se ha convertido en un
referente de miles de periodistas iberoamericanos, a cincuenta años de esa primera
experiencia en una redacción de un periódico ha expulsado de su historia personal
máximas y reflexiones sobre el oficio: «El tiempo y el mismo oficio han demostrado que
el sistema nervioso del periodismo circula en realidad en sentido contrario. Doy fe: a los
diecinueve años siendo el peor estudiante de Derecho empecé mi carrera como
redactor de notas editoriales y fui subiendo poco y con mucho trabajo por las escaleras de
las diferentes secciones, hasta el máximo nivel de reportero raso»2.
En aquellos años dice García Márquez el
periódico cabía en tres grandes secciones: noticias, crónicas, reportajes y notas
editoriales. |

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Publicada su primera nota periodística, García Márquez
empezó a vivir del periodismo, ya que en aquellos años un incipiente escritor
difícilmente podía solventar sus necesidades del puro ejercicio de la creación
literaria. Con lo que también irrumpió de lleno en la tradición de los más excelsos
escritores latinoamericanos, quienes se han visto inmersos en el mundo de la escritura de
la realidad inmediata, como Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Juan Carlos
Onetti y Carlos Fuentes, entre otros, de una lista que se antoja infinita. Fue
en los años cincuenta cuando Luis Alejandro Velasco, el náufrago de Relato de un
náufrago, entró en la redacción del diario El Espectador con la intención
de contar su historia. Ahí, el reportero raso García Márquez escuchó durante varios
días y en sesiones ininterrumpidas de hasta seis horas esa historia que después se
convertiría, en 1970, en otro libro más de Nobel que tiene como génesis el ejercicio
periodístico. Relato de un náufrago está más cerca de la crónica porque es la
transcripción organizada de una experiencia personal contada en primera persona por el
único que la vivió. En realidad es una entrevista larga, minuciosa, completa, que hice a
sabiendas de que no era para publicar en bruto sino para ser cocinada en otra olla: un
reportaje. No tuve nada que forzar porque fue como pasearme por una pradera de flores con
la posibilidad suprema de escoger las mejores. Y esto lo digo en homenaje a la
inteligencia, el heroísmo y la integridad del protagonista que con justicia fue el
náufrago más querido del país», según palabras publicadas en la revista colombiana Cambio.
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García Márquez empezó entonces una trayectoria que le
llevó a ser corresponsal de la agencia cubana de información Prensa Latina en Europa y
en Nueva York, donde escribió de los asuntos más variopintos. Posteriormente, empezó su trabajo en El Espectador de
Colombia, antes de que el régimen de la «dictadura militar y folklórica» de Gustavo
Rojas Pinilla cerrara el rotativo. Ahí, García Márquez se convirtió en el reportero
raso más emblemático y leído del diario.
En esa época nos recuerda «la prensa estaba
censurada, y el problema diario de los periódicos de oposición era encontrar asuntos sin
gérmenes políticos para entretener a los lectores. En El Espectador, los
encargados de ese honorable trabajo de panadería éramos Guillermo Cano, director; José
Salgar, jefe de redacción; y yo, reportero de planta. Ninguno era mayor de treinta
años»3. De ese equipo de
panadería nació el ya consolidado periodismo literario o nuevo periodismo,
si acaso la escuela de mayor raigambre del periodismo escrito en español. Esta
corriente se mantiene viva en la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano, donde
desde marzo de 1995 más de mil periodistas han acudido a los seminarios y se han
impartido 65 talleres y 6 seminarios especializados. Además, García Márquez compró en
1998 la revista Cambio, con lo que culminó uno de sus anhelos: «Siempre quise
tener una publicación porque entendí que la única forma de seguir aprendiendo es
enseñando». |

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En el discurso que el novelista colombiano pronunció ante la
52.ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, el 7 de octubre de 1996, rememoró
que «hace unos cincuenta años», los periodistas «andábamos siempre juntos, hacíamos
vida común y éramos tan fanáticos del oficio que no hablábamos de nada distinto que
del oficio mismo. El trabajo llevaba consigo una amistad de grupo que inclusive dejaba
poco margen para la vida privada».Fue en ese mismo
año, en 1996, cuando García Márquez resurgió de lleno en el periodismo al estilo de
reportero raso, con Noticia de un secuestro, considerado como una de las lecciones
magistrales de periodismo del novelista colombiano. Sobre este libro, el autor señaló
que «es en efecto la reconstrucción completa de una noticia espantosa que estuvo viva y
dinámica en Colombia durante doscientos sesenta y dos días, por los secuestros
continuados de diez personas importantes con una finalidad única: impedir que la Asamblea
Constituyente aprobara la extradición de colombianos a Estados Unidos. La clasificación
estructural sería válida como un reportaje puro, porque todos los datos son verídicos y
comprobados. Pero también el título se puede sostener, porque es una sola noticia vasta
y compleja desde sus orígenes primeros hasta sus últimas consecuencias»4. |

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Periodismo, un género literarioEl conocimiento de García Márquez de la profesión periodística
es asimismo un cúmulo de reflexiones asentadas en la experiencia y en los años de
reflexión incesante. Ante el tiempo recorrido y las miles de narraciones que expiran realidad
en cada poro de cada sílaba, Gabo confiesa que «siempre había vivido con la duda de
saber cuál era la diferencia entre la literatura y el periodismo y si yo era escritor o
reportero.
Pero
ahora estoy feliz porque me he dado cuenta de la respuesta: el periodismo es un género
literario». Pero si la escritura periodística es «un género literario»5, el periodista «no es un
artista».
En ese debate que se antoja interminable, García Márquez
también ha compartido las conclusiones de su perorata individual: «Mi problema original
como periodista fue el mismo de escritor: cuál de los géneros me gustaba más, y
terminé por escoger el reportaje, que me parece el más natural y útil del periodismo.
El que puede llegar a ser no solo igual a la vida, sino más aún: mejor que la vida.
Puede ser igual a un cuento o una novela con la única diferencia sagrada e
inviolable de que la novela y el cuento admiten la fantasía sin límites pero el
reportaje tiene que ser verdad hasta la última coma. Aunque nadie lo sepa ni lo crea»6. |

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Por esa imbricación de literatura y periodismo, las
definiciones de los géneros periodísticos son para García Márquez «aproximadas o
confusas», pero la finalidad primordial de todos es que «el lector conozca a fondo hasta
los pormenores ínfimos de lo que pasó. Todos ellos comparten entre sí la misión de
comunicar, y el problema esencial de los comunicadores no es ni siquiera que nuestro
mensaje sea verdad, sino que nos lo crean». En
cuanto a la escritura periodística, García Márquez también ha aportado consejos, que
«no claves para ser buen periodista porque no existen» y «la vida se encargará de
decir qué tan bueno es cada periodista». Entre ellas cabe destacar que el consejo del
Nobel para escribir es que «hay que empezar con la voluntad de que aquello que escribimos
va a ser lo mejor que se ha escrito nunca, porque luego siempre queda algo de esa
voluntad»7.
El papel del editor de un periódico es, para García
Márquez, esencial, ya que el editor es el primer lector y en sus manos está el diario
del día siguiente, por lo que entre sus preocupaciones debe asumirse que cada pieza esté
bien escrita, tenga fuentes suficientes y sólidas, y, fundamentalmente, no abra ningún
interrogante que no esté respondido allí mismo. |

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El periodismo que ejerció García Márquez cuando pidió su
primer trabajo en El Universal, en 1948, y el que se ejerce en los
postrimerías del siglo XX ha sufrido transformaciones evidentes, que
también han suscitado reflexiones del reportero raso por antonomasia del periodismo
colombiano, para quien el gran problema del periodismo es la tecnología, que va a tal
velocidad que el oficio no logra ponerse a la par, y los medios se ven sometidos a una
carrera enloquecida. Esta situación está acabando
con la mística de los años en los que hizo sus primeros ejercicios de redacción,
a lo que García Márquez apunta que «se debe a que el trabajo ha obligado a los
periodistas a la inmediatez, y a que las empresas periodísticas han invertido más en
tecnología que en recurso humano»8.
A modo de conclusión y de aviso para los periodistas del
próximo milenio, García Márquez ha escrito: «Creo, en fin, que el periodismo merece no
solo una nueva gramática, sino también una nueva pedagogía y una nueva ética del
oficio, y visto como lo que es sin reconocimiento oficial: un género literario mayor de
edad, como la poesía, el teatro, y tantos otros»9. |

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Notas
- Alex Grijelmo, «Gabriel García Márquez regresa al calor del
reportaje», en el diario El País, 13 de diciembre de 1998, Madrid (España)
.
García Márquez, Gabriel. «El mejor oficio del mundo», palabras
pronunciadas ante la 52.ª Asamblea de la
Sociedad Interamericana de Prensa SIP, en Los Ángeles, Estados Unidos, el 7 de octubre de
1996.
García Márquez, Gabriel. Relato de un náufrago, Barcelona:
Mondadori, 1994.
Entrevista a Gabriel García
Márquez publicada en la revista colombiana Cambio, 7 de septiembre de
1998.
Respuesta que Gabriel García Márquez da a un lector, extraída
de la Fundación de Nuevo Periodismo
Iberoamericano.
La Nación, 27 de
abril de 1998, Buenos Aires, Argentina.
Alex Grijelmo, «Gabriel García Márquez regresa al calor del
reportaje», en diario El País, 13 de diciembre de 1998, Madrid, España.
La Nación, 9 de diciembre de 1998, Buenos Aires,
Argentina.
García Márquez, Gabriel. «El mejor oficio del mundo», palabras
pronunciadas ante la 52.ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa SIP,
en Los Ángeles, Estados Unidos, el 7 de octubre de 1996.
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