|

Por M.ª Ángeles Vázquez
|
No se puede explicar la tendencia de la
narrativa latinoamericana del pasado siglo en la que se inscribe García Márquez sin
tener en cuenta la influencia que sobre ella ejercen las vanguardias artísticas europeas
de los años veinte. El positivismo decimonónico se tambalea alrededor de 1914, pero
será durante la Primera Guerra Mundial y la revolución rusa de 1917 cuando entre en
clara crisis. |
|
Marinetti en 1909 publica el Manifiesto Futurista, y
Picasso y Braque desarrollan el cubismo. A lo largo de la década de los 20, los
movimientos vanguardistas rompen completamente con la tradición, proliferando de una
manera abrumadora diferentes ismos: futurismo, cubismo, creacionismo, dadaísmo,
ultraísmo, surrealismo... Será este último uno
de los más reveladores para la literatura hispanoamericana. André Bretón publica en
1924 el Manifiesto surrealista, por el que se promueven las manifestaciones del
sueño y el subconsciente colectivo, ejemplificadas en los mitos, y en definitiva en el
folklore popular. Esto nos conduce a lo mágico y lo maravilloso buscado
dentro de la vida real y en las contradicciones que ella ofrece. García Márquez es uno
de los escritores que evidencian este fenómeno hasta sus últimas consecuencias. Así lo
afirma también Mario Vargas Llosa cuando declara que la literatura hispanoamericana
procede en gran parte de las Crónicas de la conquista de América y que su manifestación
más clara se refleja tanto en la obra de Carpentier como en la de García Márquez
«...porque en las Crónicas hay esa confusión de lo real y lo maravilloso, del mundo
objetivo y el mítico o legendario»1. Textos como Ocaso
de sirenas, esplendor de manatíes del narrador peruano José Durand o el
navegante florentino Antonio Pigafetta2 de García
Márquez, describen la alucinación y sorpresa de los cronistas españoles del siglo XVI
ante la visión que les ofrece no sólo la geografía americana, sino su extraordinaria
cosmogonía cercana a la más pura fantasía poética de Alfonso Reyes. Esta
mixtura de tradición oral y mitos presentes en la civilización americana como parte de
su bagaje histórico y cultural contribuye a la creación de una literatura proclive a la
abundancia de elementos imaginativos insertos siempre en su realidad más cercana. |

|
Evolución literaria: Grupo de Barranquilla3Tras la importancia de la narrativa de vanguardia nacida en México
y Argentina y contra la pacatería y engolamiento de la producción narrativa del
departamento de Caldas en Colombia, se desarrolla un importante movimiento cultural en
Barranquilla (llamada Capital del Atlántico) que se desenvuelve con más fuerza
que en Bogotá, por ser ciudad portuaria y por tanto de tránsito y apertura.
La aparición en esta ciudad de la revista Voces en
1917 propicia que se introduzca una vanguardia autóctona4 en Colombia (especialmente en la zona costeña)
que genera el desarrollo de la obra de autores como Álvaro Cepeda Samudio, Germán
Vargas, Alfonso Fuenmayor o el mismo García Márquez5.
Simultáneamente, en Bogotá surge Los Nuevos, grupo de intelectuales que forman la
revista del mismo nombre, donde escritores dispares se expresan marcando nuevas
tendencias, que finalmente no consiguen cimentar en la literatura colombiana. Toman como
referencia a poetas hispanoamericanos, comoVicente Huidobro, Pablo Neruda, Jorge Luis
Borges, César Vallejo, etc; y españoles como Federico García Lorca y Gerardo Diego (aunque
la influencia española se evidenciará en los años 40):
Es el colombiano José Félix Fuenmayor (1885-1966)
precursor de la narrativa de la época el orientador e ideólogo del inicio
del Grupo de Barranquilla. La influencia que ejerce en García Márquez es significativa,
puesto que contribuye a la formación literaria temprana de nuestro autor. La llegada del
librero catalán Ramón Vinyes a Barranquilla en 1914 es el germen que produce el
desarrollo del grupo y el nacimiento de la revista Voces, que difunde textos
renovadores tanto en narrativa como en poesía, abriéndose a nuevos valores europeos,
latinoamericanos y colombianos. Deja de publicarse en 1920, pero la raíz permanece y las
reuniones en la librería de Vinyes siguen cumpliendo su papel preponderante en la
expansión cultural de Barranquilla. La difusión de la literatura norteamericana y
especialmente la de William Faulkner (del que traducirán sus textos) será de gran
influjo en el grupo de narradores de los años 40, configurado ya el Grupo de
Barranquilla. Lo que se pretende y consigue es deshacerse de las pautas europeas para
crear una literatura con timbre propio que traspasará las fronteras latinoamericanas. |

|
Nueva novela6 y otras etiquetas: el boom Con los escritores que comienzan a publicar en los años 40 ya se
observa una profunda revolución literaria en la narrativa Así, hallamos a Adolfo Bioy
Casares (Argentina, 1914-1999), Alejo Carpentier (Cuba, 1904-1980), Miguel Ángel Asturias
(Guatemala, 1899-1974), o Juan Carlos Onetti (Uruguay, 1909-1994), que son también los
que publican en los años 50 junto a una nueva promoción de escritores que presentan sus
primeras obras, como Manuel Mujica Láinez (Argentina, 1910-1984), Juan Rulfo (México,
1918-1986), Carlos Fuentes (México, 1928) o Gabriel García Márquez (Colombia, 1927).
Los escritores de este segundo impulso son entre
otros los catalogados por la crítica como integrantes del boom, que aunque
se despliega en la década siguiente, se instaura en el período anterior en una incesante
búsqueda de formas expresivas que unifican su producción bajo la etiqueta de nueva
novela. Su aportación más sobresaliente es Pedro Páramo, de Juan
Rulfo, y más tarde La muerte de Artemio Cruz (1962), de Carlos Fuentes; Rayuela
(1963), de Julio Cortázar; Paradiso (1966), de José Lezama Lima; o Cien
años de soledad (1967), de Gabriel García Márquez. Estos años son la etapa dorada
de la narrativa latinoamericana y cuando se produce el fenómeno del boom hacia
mediados de los años 60, provoca una presencia masiva de lectores con lo que la difusión
editorial es especialmente relevante, sobre todo en Barcelona7. |

|
«Esta confluencia entabla una emulación renovadora, provoca
una modernización técnica, aguijonea la inventiva e instiga a una productividad tan
febril como avanzada (...)»8. Emerge por tanto
una madurez creativa y una estrenada sensibilidad que posibilita al lector la elevación
de sus criterios críticos y estéticos, y en la que se barajan nuevas formas de
composición, como el denominado realismo mágico, término usado por primera vez
hacia el año 1925 por Franz Roh, aplicado a la pintura neoexpresionista alemana. En 1927
Ortega y Gasset hizo traducir el libro del crítico para la Revista de Occidente
que dirigía; y lo que en alemán era un mero subtítulo Nach-Expressionismus
(Magister Realismus), en español se tradujo como realismo mágico, que
será más tarde precisado por Alejo Carpentier, aplicado a la literatura, en el prólogo
a El reino de este mundo, en 1949, aunque lo designará como lo real
maravilloso9, o
aquello que subyace de las mitologías indígenas en la civilización occidental, mientras
que en el realismo mágico la literatura realista se tiñe con los elementos
mágicos de las cosmogonías americanas. Pronto Carpentier se distancia de los postulados
surrealistas en cuanto a la naturaleza y origen de lo maravilloso, criticando la
deformación que de la realidad provocan, tipificándolo en la obra de Dalí La persistencia
de la memoria de 1931. Carpentier concluye con que el realismo mágico es un
patrimonio natural de Latinoamérica. No obstante, en un caso u otro, tanto Carpentier
como Uslar Pietri, responsables de estos hallazgos, «desconocían las diferencias, (...)
habían tratado de referirse a una realidad y a unas manifestaciones artísticas
caracterizadas por la presencia de lo maravilloso, por la supresión de las trabas de la
razón y la lógica»10.Estas tendencias se emparentarán de algún modo con la
literatura fantástica. |

|
Miguel Ángel Asturias, Juan Rulfo o Juan Carlos Onetti ya comienzan a recuperar e
incorporar mitos en su obra literaria, pero es García Márquez quien los populariza,
convirtiéndolos en referentes permanentes del imaginario latinoamericano. Advertimos por
tanto cómo por ejemplo las leyendas orales de carácter campesino se unen a técnicas
narrativas muy variadas, como el folletín y el melodrama. Así lo declara Florentino
Ariza en El amor en los tiempos del cólera: «Florentino Ariza repasaba casi de
memoria los folletines ilustrados..., y los dramas tantas veces releídos cobraban su
magia original cuando él sustituía a los protagonistas imaginarios por conocidos suyos
en la vida real»11.La experimentación lingüística como preocupación estilística
por mostrar la parte de la naturaleza extraordinaria como experiencia usual, y la
capacidad que tienen las obras de los escritores del boom para fragmentar,
rehacer o transformar su pluralidad cultural y social, los convierte en hábiles
narradores que llegan incluso a crear géneros literarios heterogéneos donde literatura,
mitos, cultura e historia se entrelazan, como se observa en Arguedas, Roa Bastos, Lezama o
García Márquez. La creación de universos propios dentro de la observación del propio
texto, para inventar una realidad individual y alcanzar los estratos más profundos de
ésta, posibilitan la creación de novelas que se vinculan a las diferentes formas de
expresar su auténtico contexto dentro de una faceta inédita de lo maravilloso, lo
fantástico o lo mágico con tenaces connotaciones ideológicas y culturales, y que marcan
sin duda una etapa magnífica de producción literaria latinoamericana. Se establece por
tanto una ruptura única: una nueva mirada al mundo, una actitud, una
visión cosmogónica que integra un contexto que se internacionaliza para permitir que lo
sobrenatural y lo insólito dejen de serlo y se inserten en la realidad. |

|
Notas
- Sol Alameda. Entrevista a Mario Vargas Llosa en El País Semanal,
218, Madrid (23 abril 1995).

- Describe criaturas extrañas como «un engendro animal con cabeza y
oreja de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo». De La
Soledad de América Latina, Conferencia Nobel, 1982.

- Jacques Gilard analiza en profundidad a este grupo. Ver «El grupo
de Barranquilla» en Revista Iberoamericana, 128-129 (1984), pp. 905-935.

- Es decir, no influida por los ismos europeos que generalmente
invadieron las vanguardias de otros países latinoamericanos. Véase el trabajo del
crítico italiano Hugo Verani en su estudio Las vanguardias literarias en
Hispanoamérica (Manifiestos, proclamas y otros escritos), Roma: Bulzoni Editore,
1986; aunque Verani casi circunscribe su trabajo en la literatura que se desarrolla en
Bogotá.

- En las páginas finales de Cien años de soledad se cita a
los componentes del «Grupo de Barranquilla» y al «abuelo sabio» Ramón Vinyes «a
quienes les cambió por libros los trompos y las cometas».

- En 1964, el crítico Ángel Rama publica el ensayo literario
«Generación de medio siglo» en la revista uruguaya Marcha. Aquí aplicará la
locución «nueva novela». Lo hace también Carlos Fuentes en 1965 en su ensayo La
nueva novela hispanoamericana. Posteriormente aparecerá el término boom.

- Visto desde casi 40 años más tarde, la crítica lo localiza a
partir de la publicación de Vargas Llosa de La ciudad y los perros, de
1963, que el año anterior había conseguido el premio Biblioteca Breve de la editorial
Seix Barral.

- Saúl Yurkievich. A través de la trama. Sobre vanguardias
literarias y otras concomitancias, Barcelona: Muchnik Editores, 1984, p. 25.

- Término que procede del surrealismo francés de Bretón y Mabille.

- Teodosio Fernández, «La narrativa de Miguel Barnet: Historia de
gentes sin historia» en Lo real maravilloso en Iberoamérica, edic. de
José Ignacio Úzquiza González, Actas del I Simposio Internacional de Literatura
Iberoamericana, Cáceres, 19 al 22 de noviembre de 1990, Cáceres: Universidad de
Extremadura, 1992, p. 188.

- Gabriel García Márquez, El amor en los tiempos del cólera,
Barcelona: Editorial Bruguera, 1985, p. 211.

|
|
|
|

| Obra |
| Portada del CVC |
| Obras de referencia | Actos culturales | Foros | Aula de lengua | Oteador |
| Rinconete | El trujamán |
| Enviar comentarios |
Centro
Virtual Cervantes
© Instituto Cervantes (España), 2002-. Reservados todos los derechos.
|
|