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Cuando García Márquez nos abre las
puertas de su universo narrativo en realidad nos está mostrando una ventana para
reconocer las verdades más hondas de la realidad hispanoamericana. No en vano él asegura
ser el más realista de los escritores. Pero su realismo mágico, como la crítica ha
convenido designarlo, es también una forma de trascender una historia de desgarros para
ofrecernos la posibilidad de conjurar los demonios y celebrar con júbilo el acto fundador
de la palabra. |