Centro Virtual Cervantes

Actos culturalesNombres propios

Gabriel García Márquez

InicioEnviar comentarios




  Por Conrado Zuluaga


Ilustración de Alberto Baraya para «Crónica de una muerte anunciada»«Durante veinte años he trabajado diez horas diarias, lo que representa un total de 73 000 horas. Durante estos veinte años he escrito 400 tomos de novelas y 35 dramas. Cada uno de estos tomos en ediciones de 4 000 ejemplares, se vendió a 5 francos, son 8 000 000 francos; los 35 dramas, representado por término medio 100 veces cada uno, dieron 6 360 000 francos», eran las cuentas que hacía en 1848 Alejandro Dumas.

Pero el autor de El conde de Montecristo no quedó satisfecho con esos cálculos y también lo hizo de las sumas que con sus obras habían ganado los fabricantes de papel, los impresores, los libreros, los dibujantes, los empresarios, los actores, los escenógrafos, etc., y dedujo que de su trabajo intelectual habían vivido 2 160 personas. Dumas vivió hasta 1870 y durante esos siguientes veintidós años desplegó una incesante actividad y estuvo produciendo siempre.



Pero si esos eran los cálculos a mediados del siglo diecinueve de un escritor que gozaba de popularidad, ¿qué se puede decir de las cuentas que puede llevar a cabo en la actualidad un escritor como el español Arturo Pérez Reverte o el colombiano Gabriel García Márquez? Ahora, cuando los medios de comunicación han convertido en realidad cotidiana la profecía de Melquíades en Cien años de soledad («Sentaron una gitana en el extremo de la aldea e instalaron el catalejo a la entrada de la carpa. Mediante el pago de cinco reales, la gente se asomaba al catalejo y veía a la gitana al alcance de la mano. “La ciencia ha eliminado las distancias”, pregonaba Melquíades. “Dentro de poco, el hombre podrá ver lo que ocurre en cualquier lugar de la tierra, sin moverse de su casa”»), y las noticias editoriales le dan la vuelta al mundo en segundos y las ediciones proliferan en todos los idiomas y los derechos de autor se negocian antes de aparecer los libros —a veces incluso antes de ser escritos— y se pueden adquirir libros a cualquier hora del día o de la noche a través de las librerías virtuales, la verdad escueta es que, tal vez, es imposible hacer las cuentas. Sin embargo, algunos datos y la consideración de diversos fenómenos de los más notables de esta situación, pueden dar una idea al lector atento de las dimensiones de un mercado o de lo que algún periodista llamó, con justa razón, «la gloria en cifras».

A mediados de junio en la FNAC, una de las tiendas de libros y discos más concurridas de Madrid, sus visitantes podían apreciar la maqueta de la calle de un pueblecito, que, por el entorno que el diseñador trataba de imponerle, semejaba un asentamiento urbano tropical. Se trataba del mítico Macondo. Así se iniciaba en España una promoción de toda la obra de García Márquez en las nuevas reimpresiones de la editorial Mondadori. Unas semanas más tarde, los lectores del Nobel colombiano, que son muchos, se vieron gratamente sorprendidos al contemplar varias docenas de buses del transporte municipal de Madrid con una fotografía del escritor de Aracataca y la reproducción de las carátulas de varios de sus títulos. Desde entonces, en la mayoría de las librerías de la ciudad las obras de García Márquez, todas sus novelas y sus libros de cuentos, se obtienen en las nuevas y cuidadas reimpresiones con descuentos especiales.



Pero ese fue sólo el comienzo. A finales de agosto la empresa RBA lanzó una colección de libros denominada «Nueva Narrativa». Los dos primeros títulos fueron obras de García Márquez y Arturo Pérez Reverte, Noticia de un secuestro y La sombra del águila. La frase emblemática de la colección era «Los más leídos» y acertaron, pues la noticia en el diario El País de Madrid, a la semana de la aparición de la colección, era que RBA había decidido imprimir 150 000 ejemplares más de los dos primeros títulos para ajustar los 400 000 ejemplares vendidos.

En la actualidad estas cifras, al menos en lo que atañe al mundo editorial, no sorprenden a nadie, pero es bueno tener presente que hace menos de cincuenta años, por las mismas fechas en que a García Márquez la Editorial Losada de Buenos Aires le rechazaba su manuscrito de La hojarasca, los periódicos norteamericanos registraban la sorprendente noticia de que la última novela de Hemingway, El viejo y el mar, aparecía en los mercados estadounidenses con una edición de 150 000 ejemplares. Algo nunca antes visto con ningún autor. Y en la actualidad, tampoco se puede olvidar que, excepto el mismo García Márquez, ningún autor colombiano sobrepasa la cifra de los 50 000 ejemplares en la primera edición.



Pero la obra de García Márquez y en particular Cien años de soledad constituye desde hace ya varios años una pieza indiscutible en todas las listas de los libros más importantes de los últimos cincuenta años, la última centuria o el milenio. Para el Waterstone’s Magazine dos títulos del escritor colombiano —honor que comparte con Graham Greene, E.M. Forster y J.R.R. Tolkien— forman parte de las cien obras más valiosas del siglo XX: la novela ya mencionada y El amor en los tiempos del cólera. En la colección «Las 100 joyas del milenio», del periódico El Mundo de Madrid, de nuevo Cien años de soledad es el número cinco de la colección. Y una revista literaria suiza que llevó a cabo durante 1997 una encuesta en más de una docena de países, concluyó que García Márquez es el autor más leído de los últimos 100 años.

La popularidad de Cien años de soledad no es un fenómeno del milenio, es decir, de esa especie de urticaria que se ha extendido por todos los países y, en particular, en todos aquellos que pretenden realizar un inventario de los últimos mil años de la humanidad. La popularidad de esta novela empezó a gestarse desde la primera edición de Sudamericana de Buenos Aires (junio de 1967), que constaba de ocho mil ejemplares y se agotó en la primera semana, gracias —simple y llanamente— a los comentarios que corrían de boca en boca. Porque el otro asunto digno de tener en cuenta es que son pocas las novelas del siglo XX que constituyen un fenómeno de expansión como el que disfruta esta novela: en los primeros veinte años, Sudamericana llevó a cabo cincuenta ediciones. A lo anterior hay que añadir que estaban de por medio las ediciones de editoriales españolas, mexicanas y colombianas, las ediciones de los clubes, las institucionales y aquellas pertenecientes a las colecciones especiales.



Ilustración de Alberto Baraya para «Los funerales de la Mama Grande»Y si bien el viajero puede estar seguro de que en cualquier librería del mundo hispano encontrará un ejemplar en español de Cien años de soledad, tampoco puede sorprenderse de que lo mismo le ocurra con la traducción, no en París, Londres, Berlín, Lisboa o Roma, lo cual a estas alturas es apenas elemental, sino en Budapest, Jerusalén, La Haya, Copenhague, Riga, Reikiavik, Nueva Delhi o Tokio. Esta novela está traducida a más de 34 idiomas en donde figuran, además de los más extendidos, otros idiomas: el lituano, el esloveno, el serbio, el malayalam, el croata y el bosnio. Los dos últimos en entrar a formar parte de esta lista que crece todos los días, han sido el letón y uno extendido por la India, el hindi (descendiente del sánscrito, aquel en el que Melquíades escribió la versión original de Cien años de soledad). En los tres años siguientes a la concesión del Premio Nobel, las ediciones en holandés, por ejemplo, se multiplicaron, hasta tal punto que en 1982 se conseguía en las librerías la novena y cinco años después la última edición era la duodécima o decimotercera. En los círculos editoriales se calcula que de Cien años de soledad se han vendido más de 30 millones de ejemplares. La conclusión es obvia: todo el mundo lee a García Márquez.

Bueno, no todo el mundo. Existen las excepciones que confirman la norma: en cierta ocasión se le preguntó a la madre de un gran amigo, lectora ella de muy alto nivel, si había leído Cien años de soledad —si había leído algo de García Márquez— y la respuesta fue inmediata: «Yo a ese zambo no lo leo.»

 
Subir
| La imagen de García Márquez |

| Portada del CVC |
| Obras de referencia | Actos culturales | Foros | Aula de lengua | Oteador |
| Rinconete | El trujamán |

| Enviar comentarios |

Centro Virtual Cervantes
© Instituto Cervantes (España), 2002-. Reservados todos los derechos.