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    Álvaro Cunqueiro Biografía      

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De regreso a Mondoñedo, Cunqueiro, gracias a la intervención de su buen amigo Francisco Fernández del Riego, comienza a colaborar en las prestigiosas páginas culturales del diario compostelano La Noche —esenciales en la recuperación de la cultura gallega de postguerra—. Además sus artículos empiezan a ser habituales en los principales diarios gallegos: El Progreso, La Voz de Galicia, La Región, etc.

«Rosas bajo la lluvia», Faro de Vigo, 16 de Junio de 1971Pero será el Faro de Vigo, dirigido por aquel entonces por Francisco Leal Insúa, el periódico ligado de manera más profunda al escritor mindoniense. Colaborador habitual en los años cincuenta, redactor en plantilla desde 1961, subdirector durante 1964 y 1965 y, finalmente, director del diario entre 1965 y 1970, Cunqueiro escribió cientos de artículos para el periódico vigués agrupados, muchas veces, en series como «El pasajero en Galicia», «Retratos y paisajes», «Una ventana», «Correo sin fecha», «A vuelta de hoja» o «El envés», pero también su firma,
o la de cualquiera de sus seudónimos (Patricio Mor, Álvaro Labrada, Manuel María Seoane…), se encontraban en las páginas culturales del diario en las que, con periodicidad semanal desde 1962, incluía excelentes traducciones al gallego de gran número poetas y, esporádicamente, muchos de los poemas que luego formarían parte de Herba aquí ou acolá.

Álvaro CunqueiroTambién encontramos versos de Cunqueiro en las principales —y más interesantes— revistas literarias gallegas de este periodo, como la ferrolana Aturuxo, las coruñesas Atlántida y Nordés, las lucenses Escritos y Xistral, o las viguesas Alba, Grial o Mensajes de Poesía. Vinculado estrechamente con intelectuales gallegos de todo el mundo, escribe en revistas como las madrileñas Chan y Mundo Gallego, la barcelonesa Alborada y las americanas Élite, Galicia Emigrante o Saudade.  

Además de la prensa gallega, también colabora intensamente con distintos diarios de todo el Estado como El Alcázar, Arriba, La Gaceta del Norte, Informaciones, Nuevo Diario, El Pensamiento Navarro o La Vanguardia; en semanarios de información general como La Actualidad Española, La Gaceta Ilustrada, Primera Plana o Sábado Gráfico; en publicaciones como la seudoerótica Bazaar; literarias como Los Cuadernos del Norte y La Estafeta Literaria; e incluso en las revistas de medicina Jano, Medicina y Cultura y Tribuna Médica.

Carlos Maside, Ramón Otero Pedrayo y Álvaro CunqueiroParte de los artículos escritos en castellano, y sólo parte, ya que Cunqueiro escribe en estos años casi cincuenta artículos mensuales, ha sido recopilada por las editoriales Táber (Barcelona) —El envés (1969), Laberinto y Cía (1970), El descanso del camellero (1970)— y Tusquets (Barcelona) —Fábulas y leyendas de la mar (1982), Viajes imaginarios y reales (1986), Los otros caminos (1988), El pasajero en Galicia (1989), La bella del dragón (1991), Papeles que fueron vidas (1994)— y en el volumen O reino da chuvia (Lugo: Diputación Provincial, 1992), que recoge los artículos que vieron la luz en El Progreso. De los publicados en gallego existe una selección en el volumen IV de la Obra en Galego Completa editada por Galaxia (Vigo, 1991). En sus artículos Cunqueiro rompe con frecuencia los límites entre los distintos géneros literarios y el lector se encuentra ante unos textos que no sabe si calificar como cuentos, reportajes periodísticos, apuntes gastronómicos, críticas literarias, etc.

Quizá la erudición —ficticia o real— de un hombre esencialmente curioso y el grado de comunicación que establece con el lector sean los dos rasgos que mejor definan al Cunqueiro periodista. Erudición y diálogo que el escritor mindoniense ofrece también en cientos de conferencias, en sus intervenciones radiofónicas e incluso en los guiones televisivos que escribe para documentales sobre temas gallegos; complemento perfecto, estos últimos, de sus libros de viajes —Lugo (León: Everest, 1968), Vigo y su Ría (León: Everest, 1971), Rías Bajas gallegas (León: Everest, 1975), etc.— pero también de numerosos artículos como la serie «El pasajero en Galicia», publicada en Faro de Vigo en los años cincuenta, o los recopilados en Viajes imaginarios y reales, Los otros caminos, etc.

Primer ejemplar de «Merlín e familia» en los talleres de Faro de Vigo. Alberto Casal. José María Castroviejo, Vidán y R. Muñoz.Un motivo, el viaje —liberador como la imaginación y el sueño—, está presente también en el resto de su obra narrativa, sobre todo en sus grandes novelas: Merlín e familia e outras historias (Vigo: Galaxia, 1955), As crónicas do Sochantre (Vigo: Galaxia, 1956) y Si o vello Sinbad volvese ás illas (Vigo: Galaxia, 1961), escritas en gallego, y Las mocedades de Ulises (Barcelona: Argos, 1960), Un hombre que se parecía a Orestes (Barcelona: Destino, 1969), Vida y fugas de Fanto Fantini della Gherardesca (Barcelona: Destino, 1972) y El año del cometa con la batalla de los cuatro reyes (Barcelona: Destino, 1974), en castellano.

Se trata de novelas en las que observamos una peculiar utilización del tiempo histórico, y una estructura narrativa basada en el relato dentro del relato y en la tendencia a organizar los textos en pequeñas unidades con autonomía propia. Estructura narrativa que se observa claramente en las semblanzas y retratos imaginarios de Escola de menciñeiros e fábula de varia xente (Vigo: Galaxia, 1960), Xente de aquí e de acolá (Vigo: Galaxia, 1971) y Os outros feirantes (Vigo: Galaxia, 1979). Estas características formales y la utilización de temas y ambientes legendarios traen consigo la consideración de Cunqueiro como escritor medievalizante; aunque Tarrío Varela relaciona estos rasgos, en primera instancia, con el Cunqueiro poeta, siempre más atento a la palabra precisa que a las secuencias narrativas largas. Además, no podemos olvidar que muchas de sus novelas, reescritura de los grandes mitos de nuestra cultura, están íntimamente relacionadas con muchos de sus versos («Yo difícilmente escribo una novela si al mismo tiempo no escribo unos poemas que aparecen como hechos, como personajes, de la novela. Siempre he creado una poesía paralela. Esto prueba que no me basta la novela», [1]). Así, los versos de «Chove miudo en Elsinor» o «As bandeiras» los podríamos relacionar con numerosos artículos dedicados a Shakespeare y, sobre todo, con O incerto Señor Don Hamlet, príncipe de Dinamarca (Vigo: Galaxia, 1958), uno de los mejores textos del teatro gallego.

Esta extraordinaria trayectoria literaria se ve acompañada, como decíamos al principio, con una desigual recepción crítica: aunque el mantenerse al margen del discurso realista dominante en la literatura de postguerra haya condenado a Cunqueiro a un cierto ostracismo, cuando no Doctor Honoris Causa por la Universidad de Santiago de Compostelaabierto rechazo, en ciertos medios intelectuales, también es justo señalar que el abierto reconocimiento popular del que disfrutó Cunqueiro en Galicia, manifestado en innumerables homenajes, fue refrendado con premios tan importantes como el de la Crítica, obtenido por As crónicas do Sochantre (1959) y por Os outros feirantes (1979), el Conde de Godó de Periodismo (1966) o el Nadal —en 1969 por Un hombre que se parecía a Orestes—. Además, fue nombrado, entre otros reconocimientos oficiales, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Santiago (1980). Su magnífico discurso de ingreso en la Real Academia Galega, leído en Mondoñedo en 1964, Tesouros novos e vellos ya se ha convertido en una pieza clásica de la literatura gallega contemporánea.

El 28 de febrero de 1981 muere Álvaro Cunqueiro, después de una larga enfermedad. Un año antes, en un homenaje multitudinario ofrecido en Vigo, había manifestado un deseo:

Si algún día despois de morto se quixera facer de min algunha louvanza, e eu estivera dando erbas á nosa terra, podería decir na miña lápida: «aquí xace alguén que coa súa obra fixo que Galicia durase mil primaveras máis». [2]

 



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