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![]() En 1927 Cunqueiro se matricula, como alumno libre, en la Facultad de Filosofía y Letras sección Historia de la Universidad de Santiago de Compostela: Así que llego a Santiago. Me quedo asombrado, absorto. Aún hoy en día, cada vez que entro en la ciudad llego como un bobo... Recorro todo en soledad y me gusta entrar y salir por sus calles, plantarme ante la Catedral y mirarla y mirarla... [1] Entre 1927 y 1934, Cunqueiro compagina prolongadas estancias en Mondoñedo con sus estudios en Santiago, donde convive en una pensión de la calle Enseñanza con su amigo Fole. Ambos comparten las tertulias del Español o El Derby y forman parte del grupo de jóvenes intelectuales (Eiroa, Colmeiro, Cuadrado, Seoane) que, desde las artes plásticas y la literatura, recogen el testigo, hacia 1930, de la primera generación vanguardista gallega de Manuel Antonio, Maside o Dieste [2]. Pese a la intensa y fructífera relación con el grupo compostelano, afirma Cunqueiro: Se me creó el complejo de ser literaria o intelectualmente distinto a los demás. Ellos y yo leíamos un libro, Joyce y Huxley, pongo por caso, y siempre era yo el que sacaba un juicio totalmente diferente a los otros. Lo mismo cuando asistíamos a una conferencia de Ramón Gómez de la Serna o de Lorca, o un concierto de Sainz de la Maza. [...] Yo sabía que como escritor no iba a ser mejor ni peor que otros, pero sí diferente. Que yo tenía registros que otros no tocaban, y que gran parte de mi obra sería hecha en soledad y a contrapelo de modas e influencias. [3] Tras varias colaboraciones esporádicas, en 1930 comienza a publicar artículos y poemas en varios números de la revista Vallibria, dirigida en Mondoñedo por el cronista de la villa, don Xosé Trapero Pardo, al tiempo que impulsa y dirige, hasta 1933, la revista Galiza, de signo galleguista y prácticamente monolingüe, en la que escriben también Aquilino Iglesia Alvariño y José Díaz Jácome, además de los ya consagrados Castelao, Otero Pedrayo o Vicente Risco (Francisco Fernández del Riego, en 1991, transcribe una carta, con fecha del 28 de agosto de 1931, del escritor mindoniense en la que lo hace partícipe del proyecto del semanario, también nacionalista, Acción Gallega, que nunca se concretaría). El 25 de julio de 1930 se presenta el primer número de la publicación, y Cunqueiro, con José Ramón Santeiro, realiza su primer discurso público en Mondoñedo [4]. Meses más tarde, en la primavera de 1931, interviene, con su buen amigo Fole, en un mitin de la O.R.G.A. (Organización Republicana Gallega Autónoma) celebrado en Ribadeo, en el que también participan Julio Sigüenza y Ramón Suárez Picallo. Cunqueiro se afilia al recién creado Partido Galeguista de Alexandre Bóveda, al que también se vinculan Filgueira Valverde, Plácido R. Castro, Carballo Calero, Vicente Risco, Raimundo Aguiar o Aquilino Iglesia Alvariño, y en el que coexisten desde el nacionalismo de izquierdas de Suárez Picallo al antimarxismo de Cunqueiro, activo políticamente en estos años y especialmente durante la campaña a favor del Estatuto de Autonomía de 1936. Miembro también del Partido Galeguista, pero afín a la corriente de Suárez Picallo, es el pintor y dibujante Luís Seoane, protagonista con Cunqueiro del momento cultural gallego de los años de la República. Ambos, que se conocen desde septiembre de 1931 («En setembro de 1931 coñeceu a Luís Seoane, feito decisivo no seu futuro como escritor. Seoane animouno a publicar Mar ao Norde e encarregouse de ilustralo e de falar con Ánxel Casal para que fose a editorial Nós que o imprimise», [5]), colaboran periódicamente en A Nosa Terra, semanario oficial del partido. Gracias a Seoane, Cunqueiro conoce a Ánxel Casal, propietario de la imprenta Nós, editora, en su segunda etapa, de la revista de igual nombre, clásica del nacionalismo gallego.
En una cuidada edición con cinco magníficos dibujos de Seoane, Cunqueiro propone: un «itinerario» que tiene su esqueleto constructivo en la estructura mítica de la aventura del héroe, y que implica un abandono (del mundo conocido), una aventura (en lo desconocido) y un regreso (tras un proceso de transformación vivificadora). [6] Itinerario elaborado con materiales deudores del creacionismo de Huidobro «tomó el cúmulo de imágenes, situaciones y conceptos en términos semejantes a lo escrito por el chileno» [7] y del cubismo «sobre todo por la preocupación geométrica del poema, la disposición espacial de los versos, la medida exacta de la palabra» [8]. También en 1932, Cunqueiro y Seoane preparan para la imprenta de Casal un nuevo trabajo en la línea de Mar ao Norde: Cunqueiro envía a Seoane siete poemas, bajo el título de Soma de craridades, que se publicarían con el álbum de dibujos, Síntese do crime, que Seoane entrega para su impresión a Casal, después de varios cambios, a finales de 1935. El álbum de Seoane desaparece con la destrucción de Nós en la guerra civil, pero los poemas de Cunqueiro serán editados por el propio Seoane en 1977 acompañados de varios dibujos de los años treinta y con una carta de Santiago Montero Díaz al dibujante fechada en 1932 [9]. Ese mismo año encontramos las firmas de Cunqueiro y Seoane en las tres publicaciones periódicas más interesantes del momento: Universitarios, Resol y Yunque. En Universitarios, dirigida por Fernández del Riego en Santiago de Compostela, colaboran también Carballo Calero, Arturo Cuadrado, Outeiro Espasandín o Bouza Brey, y cuenta con ilustraciones de Maside o Vidarte. Cunqueiro publica un artículo dedicado a Pedro Bernardo Díaz.
Estos poemas, junto con Xan, o bo conspirador, del que sólo conocemos el prólogo y el epílogo (el prólogo fue editado por Fernández del Riego (Grial, 1984), y el epílogo, que se publica por vez primera en La Región de Ourense (14 de julio de 1933), ha sido exhumado por Xosé María Paz Gago, en 1999), son las dos únicas muestras del teatro cunqueirano de este periodo de preguerra de un corpus que intuimos mucho más amplio. En el n.º 10 de Yunque (julio, 1936) se publican dos cantigas ya recogidas en Cantiga nova que se chama ribeira, que, por cierto, se había editado en 1933, en los talleres de la misma revista, ilustrado también con dibujos de Seoane. Con el precedente inmediato de Nao senlleira (1932) de Bouza Brey, Cunqueiro inaugura con Cantiga nova... la corriente neotrovadoresca en la lírica gallega, inspirada por la lectura de los cancioneros medievales editados por José Joaquim Nunes en 1928 («Me incorporé a una excursión de beatas que iban de peregrinación a Fátima, y en Oporto compré los Cancioneros, en la edición de Nunes...» [10]): Para min foi un verdadeiro deslumeamiento e saíron estas cantigas de amor e de amigo, que non son unha repetición, por dicir así, arqueolóxica das cantigas dos cancioneiros, senón que son unhas invencións. Pero eu atopéi un molde, eu atopéi un vaso no que era fermoso botar aquel viño novo. [11] Un «viño novo» con tonos de Villon, pero también con el Alberti de La amante (1925) y, en general, con las corrientes neopopularistas de la segunda mitad de los años veinte. Evocando la noche compostelana, recuerda Torrente Ballester la gestación del libro: No sé quién habló de los cancioneros y de los reyes trovadores, o quizá sólo de los trovadores canónicos. Álvaro recitó, más bajito (habíamos entrado ya en una taberna) a Xoan Zorro y también a Meendiño. Y mientras nosotros bebíamos un poco, y la charla derivaba hacia la política, Cunqueiro, en una mesita aparte, comenzó a escribir, y de allí salió, en pocas horas, Cantiga nova que se chama ribeira. El poemario, que obtuvo en 1934 el premio Gil Vicente, se reeditaría, con seis poemas más, en 1957 (Vigo: Edicións Monterrey, 1957). Ánxel Fole y Arturo Cuadrado dirigen, en Lugo, Yunque. Colmeiro, Eiroa, Norah Borges o Maside acompañan a Seoane como colaboradores artísticos en los tres números conservados de esta revista en la que García Lorca publica su Madrigal a la ciudad de Santiago y que cuenta con las firmas de Montero Díaz, Pimentel, Sigüenza, Iglesia Alvariño o Luis Manteiga. Cunqueiro adelanta dos poemas del que sería su próximo libro, Poemas do si e non (1933). Poemas do si e non, podemos dicir que é un libro surrealista. É como unha historia de amor que algunha xente coidou que era unha historia verdadeira [...] Non. Todo o libro é unha invención poética e para min, hoxe, o encanto dese libro o que me fai ás veces collelo son os debuxos de Luis Seoane. É un libro que nunha enorme parte está xustificado por estas ilustracións de Seoane. [12] Como en los dos anteriores poemarios publicados por Cunqueiro, los dibujos de Seoane son, en efecto, extraordinarios; pero, sin duda, los versos de este libro «originalísimo cancionero amoroso» [13] e «introductor del surrealismo en la literatura gallega» [14] son de una calidad indudable. César Antonio Molina destaca la presencia, de nuevo, tanto del Manuel Antonio de De catro a catro como del «Prefacio» de Altazor (1931), de Vicente Huidobro. Además, el poemario de Cunqueiro «tiene dos puntos de partida. Por un lado Capitale de la douleur, libro de Paul Éluard, publicado en 1926; y Sobre los ángeles, de Rafael Alberti» [15]. Poemas do si e non (1933) fue publicado por la editorial Un.
De Papel de Color, «pregón lírico de Álvaro Cunqueiro» (A Nosa Terra, n.º 336, 23 de febrero de 1935) se conservan cinco números, dos de los cuales son sendas elegías a Manuel Antonio, escritas por el propio Cunqueiro. Aquilino Iglesia Alvariño y Ricardo Carballo Calero firman, asimismo, varias colaboraciones. También Cunqueiro figura como responsable de Frol de Diversos, ya en 1935, en la que también colaboran Vidarte y Aquilino Iglesia Alvariño. Este último dirige, desde Vilagarcía de Arousa la tercera publicación de la Oficiña: Impresos Sentimentais, en la que Cunqueiro publica cuatro poemas, los tres primeros dedicados a Rosalía de Castro, Antonio Nobre y Heine, y un cuarto titulado «Epigramma». Además de las publicaciones ya reseñadas, durante estos años de universitario en Compostela, Cunqueiro verá sus textos poemas, artículos publicados en diferentes revistas como la porteña Céltiga o la portuguesa Descobrimento (en el n.º 5, 1932, de esta revista se publica una Antología de poetas galegos que incluye varios poemas de Carballo Calero y seis poemas de Cunqueiro que «perteñecem ao caderno inédito Adolescenza no Inverno», 1932, luego publicados en Mar ao Norde), y en diarios como El Compostelano (desde que en 1932 publica el artículo «Duelo nacional», Cunqueiro colabora en este periódico, que se fusionará con La Noche, en 1946, y con El Correo Gallego, en 1964), o el ya citado La Región de Ourense; aunque quizá sean las colaboraciones en Nós (el «Suplemento Cultural» del Faro de Vigo del 4 de enero de 1981, p. 27, coordinado por Álvaro Cunqueiro, incluye un homenaje a la revista Nós, en el que colaboran muchos intelectuales gallegos, entre ellos Cunqueiro, que recuerda cómo llegaba la revista a sus manos en su juventud) y en El Pueblo Gallego las que adquieran una mayor resonancia. Nós es la referencia clave del grupo de intelectuales Risco, Castelao, Otero Pedrayo que «están na procura dunha identidade para unha cultura marxinal e periférica e fundamentan a súa teoría en elementos esencialmente neorrománticos: saudade, raza, tristura, enxebrismo e terra» (Xosé Luís Axeitos, p. 9, advierte del inevitable «esquematismo reduccionista» de esta definición). Cunqueiro publica en esta emblemática revista dos poemas «Fiestra» y «Primeira Elexía», varias traducciones de Hölderlin y el artículo «O mundo i-outras vísperas».
Durante su estancia en la capital catalana, Cunqueiro entra en contacto con el grupo de Riba, especialmente con Tomás Garcés y con Joan Teixidor, quienes al publicar, en 1935, la revista Quaderns de Poesía, con J. V. Foix y el propio Riba, contarán con la colaboración del poeta mindoniense, que unirá su firma a la de Josep Carner, Pedro Salinas, Paul Éluard, Federico García Lorca, Martín de Riquer, Joan de Segarra, Gabriela Mistral o Joan Vinyoli. El 28 de junio de 1936, el pueblo gallego se manifiesta mayoritariamente en plebiscito a favor del Estatuto de Autonomía. Durante la intensa campaña electoral Cunqueiro participa activamente, ya como orador, ya como articulista, a favor del sí. La sublevación del ejército del 18 de julio provoca en el escritor mindoniense una primera reacción de rechazo casi instintiva como lo demuestra la comprometedora carta que envía a su amigo Felipe Fernández Armesto, Augusto Assia, apenas siete días después del levantamiento militar: Ben en serio ¡probe España! ¡E probes de nós tamén! Eu non sei ben aínda vou pra 24 anos si lle é duro ao home «aguantar» a sua condizón de home, pro anque eisí fora eu amaría sempre, sober todo, a miña liberdade, i-as liberdades que os homes tivéramos en común e bon reximento serían por min sempre amadas e defendidas. [18] Sin embargo, probablemente presionado por su familia, Cunqueiro regresa a Mondoñedo.
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