«En Vetusta los descreídos no son
más que cuatro pillos, que no tienen sobre qué caerse muertos; todas las personas
pudientes creen y practican, como se dice ahora. Páez, don Frutos Redondo, los Jacas,
Antolínez, los Argumosa, y otros ilustres Américo Vespucios
del barrio de la Colonia siguen escrupulosamente en lo que les alcanza las costumbres distinguidas
de los Corujedos, Vegallanas, Membibres, Ozores, Carraspiques y demás familias nobles de
la Encimada.» (pág. 115, T. I)
|