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ALAS Y UREÑA, LEOPOLDO
Novelista y crítico literario español, nació en Zamora en 1852 y
falleció en 1901 en Oviedo, ciudad de la que era oriunda su familia y a la que siempre se
sintió especialmente unido. En su infancia, vivió en León y Guadalajara (además de
pasar algún tiempo en Zamora), debido a que su padre fue Gobernador Civil de dichas
ciudades.
En 1865, se traslada a Oviedo para estudiar
Bachillerato y de allí pasa a Madrid, donde estudia la carrera de Derecho entre 1871 y
1878, año en que se doctoró con el estudio El derecho y la moralidad, que
dirigió don Francisco Giner de los Ríos. Durante esos años comienza a colaborar en la
prensa con artículos sobre temas filosóficos, religiosos, políticos y literarios
utilizando en sus escritos el pseudónimo de Clarín, del que se sirvió por vez
primera en 1875, año en el que colaboraba en el periódico republicano El Solfeo.
Toma contacto
con el incipiente movimiento krausista español, que influirá en el sentido ético
palpable en su obra. Trabó también amistad con Armando Palacio Valdés, Emilio Castelar,
José María de Pereda, Marcelino Menéndez y Pelayo, y Benito Pérez Galdós, al que
consideró siempre su maestro. Fue siempre hostil, por el contrario, a Emilia Pardo
Bazán, a la que dedicó críticas tan duras como injustas con ocasión de la publicación
de Insolación o de su candidatura para la Real Academia, en la que hubiera sido la
primera mujer admitida.
En 1882, gana la cátedra de Derecho Romano en
Zaragoza, tras serle arrebatada la de Economía Política y Estadística de Salamanca por
razones políticas, y en 1883, se traslada a Oviedo al obtener la cátedra de Derecho
Romano en esa Universidad. En 1888 obtuvo la de Derecho Natural.
De ideología
avanzada, unió en su personalidad el idealismo al que propendía su carácter y el amor
por determinadas tradiciones, con el pragmatismo al que lo llevaban el espíritu de la
época y las teorías naturalistas sobre la novela. Políticamente, se alineó del lado de
los republicanos.
Vivió en Oviedo hasta su muerte, acaecida a
los cuarenta y nueve años de edad, ejerciendo como profesor en la Universidad y formando
a alumnos como Ramón Pérez de Ayala, que siempre lo recordaría con cariño.
Junto con Benito Pérez Galdós, es el
novelista más importante de la literatura española del siglo XIX.
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