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EL INSTITUTO CERVANTES, QUE
SIEMPRE HA DADO PRIORIDAD A LA DIFUSIÓN EN EL EXTERIOR DE LAS FIGURAS más relevantes del mundo hispánico, ha programado, en
sus diferentes centros, numerosas actividades (conferencias, mesas redondas, conciertos,
proyecciones de películas) para conmemorar el primer centenario de la muerte de Leopoldo
Alas (1852-1901), más conocido por su seudónimo, Clarín. Con ello se vincula a los
actos organizados a lo largo de este año por la Comisión Nacional nombrada para
homenajear a este escritor, calificado, con acierto, de «provinciano universal».
Educado en el krausismo y las
corrientes liberales europeas, Clarín, en su vasta obra periodística, analizó, con
independencia de criterio y espíritu reformador, los más diversos aspectos de la vida
española de la época. En el prólogo que puso a Palique (1893) defendió la
necesidad de una crítica «higiénica y de policía», «particularmente en países como
el nuestro, donde la decadencia de toda educación espiritual, del gusto y hasta del
juicio, a cada momento nos empuja hacia los abismos de lo ridículo, o de lo bárbaro, o
de lo bajo y grosero, o simplemente de lo tonto». Esta indesmayable preocupación por
España lo enlaza con las corrientes regeneracionistas de finales del siglo XIX. Su
vinculación al positivismo y al naturalismo, de los que aprovechó lo que consideraba
valioso para la renovación de la cultura española, no anuló sus apetencias metafísicas
y sus inquietudes religiosas, que se fueron acentuando con el tiempo.
También Clarín mostró una
atención especial a todo lo que en el campo del pensamiento y de la literatura se estaba
produciendo en Europa. Así lo demuestran sus agudos escritos sobre Flaubert, Balzac,
Baudelaire, Hugo, Verlaine, Renan, Zola, Ibsen o Tolstoi.
Su obra narrativa, en la que el
lirismo, el acercamiento cordial a seres desvalidos y la pugna entre lo intelectual y lo
vital alternan o conviven con la sátira y la caricatura, ocupa hoy un puesto de honor en
la literatura del siglo XIX. Con justicia, una de sus obras, La Regenta,
traducida a numerosas lenguas, ha sido considerada, junto con Fortunata y Jacinta
de Benito Pérez Galdós, la novela española más importante después del Quijote.
La publicación que ahora
presentamos, en la que se intenta reflejar la trayectoria vital e intelectual de Clarín,
constituye el soporte de una exposición virtual con la que se pretende mantener viva en
todo el mundo la imagen de este autor.
Este libro no hubiera sido
posible sin la colaboración de reconocidos críticos y ensayistas, que han redactado los
diferentes artículos que contiene, y del generoso apoyo de los familiares de Leopoldo
Alas y de numerosas personas e instituciones. Vaya para todos ellos nuestro más sincero
agradecimiento.
JON JUARISTI DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES |
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