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La actividad del productor cinematográfico requiere una
serie de cualidades bien diferentes entre sí, pues se trata de una profesión que
comprende un abanico de actividades muy amplio, tanto de tipo artístico como de carácter
económico y financiero. Dire más: la gestión empresarial, las relaciones públicas, ser
experto en mercadotecnia e incluso resultar una buena niñera son habilidades que se le
suponen al productor. En el ámbito artístico, su cometido es muy creativo, pues decide
qué proyectos realizar y, una vez tomada esta decisión, posee el control sobre la obra y
es quien propone al equipo de actores y técnicos que acabarán formando parte de la
película.
Por lo que concierne al ámbito empresarial, las decisiones
del productor son muchas, y en la mayoría de los casos, críticas para el éxito de la
película. Debe saber controlar los detalles de la producción y, además, establecer los
presupuestos de acuerdo con las necesidades del filme. Ha de conocer el mercado y saber
qué películas demanda al público. Y lo más importante, debe ser capaz de afrontar el
riesgo al determinar qué va a producir y el método para llevarlo a término.
La actividad cinematográfica integra una serie de áreas
muy relacionadas, sin la interacción de las cuales las películas nunca llegarían hasta
el espectador. Estas funciones son las de producción, distribución y exhibición, tanto
en salas como en vídeo, televisión u otros formatos.
En nuestro caso, la necesidad de entrar en el campo de la
distribución con la compañía Iberoamericana y, más recientemente, con Lolafilms
Distribución, surge por esa circunstancia. La distribución y exhibición
cinematográficas requieren la toma de una serie de decisiones también cruciales para que
una cinta llegue a los espectadores. El hecho de tener una empresa de distribución propia
hace que yo mismo tome decisiones sobre mis películas que antes estaban delegadas en
terceros, como las relacionadas con la campaña y el presupuesto de publicidad y
mercadotecnia, o con el número de copias con el cual estrenar. En definitiva, todo ello
me aporta más control sobre mis producciones.
Durante los últimos años se ha venido hablando de una
renovación del cine español y también de la llegada de una serie de nuevos talentos,
tanto en la dirección como en la interpretación, la escritura y otras áreas. Todo esto
es cierto, y ha venido además acompañado de una renovación de las historias que se
cuentan, más actuales, más acordes con los gustos del público. La lectura negativa que
se hacía antes, al hablar de españoladas, ha quedado atrás y el público
español acude cada vez más a ver las películas de nuestro país. Hace unos años era
impensable plantear la posibilidad de que una película española sobrepasara ciertos
niveles de recaudación en taquilla o cierto número de espectadores, hecho que
últimamente ha ocurrido con más de una producción nacional, llegando incluso a superar
las cifras del cine estadounidense. Bien es cierto que todavía existen algunas películas
españolas que alcanzan índices de audiencia muy bajos, o que incluso nunca llegan a
estrenarse, pero los éxitos nos dan experiencia para poder sacar adelante otros
largometrajes más modestos o de menor comercialidad.
Por lo que atañe al mercado
cinematográfico iberoamericano, podemos advertir que es muy desigual: dependiendo del
país, varían el número de producciones y la calidad de éstas. En algunos de de estos
países se invierte poco dinero en producir y las redes de distribución están
controladas por las empresas estadounidenses. En cualquier caso, Iberoamérica ha sido
siempre fiel al cine español, y aumentan paulatinamente los esfuerzos de los productores
latinoamericanos para llevar a cabo filmes financiados conjuntamente por España. Estoy
abierto a todas estas iniciativas, y si la historia lo necesita, participo como productor.
También a la inversa, elaboro proyectos para rodarlos en Latinoamérica, y, sin ninguna
duda, lo seguiré haciendo.
[El productor español Andrés Vicente Gómez es
responsable de la compañía Lolafilms S.A., creada en 1981. A través de dicha empresa,
ha producido éxitos de taquilla como Belle époque (1992), Two much (1994)
y La niña de tus ojos (1998), de Fernando Trueba; Jamón jamón (1992), de
Bigas Luna; La pasión turca (1994), de Vicente Aranda; Muertos de risa (1999),
de Álex de la Iglesia; y Torrente (1998), de Santiago Segura. Las declaraciones
aquí transcritas fueron recogidas a comienzos de 1999.] |
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