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La relación de Guillermo del Toro con nuestra
productora, El Deseo S.A., demuestra la fluidez de ese vínculo cultural que se tiende
entre España e Iberoamérica. En el terreno cinematográfico, estamos muy habituados a
trabajar con Francia e Italia, en proyectos de coproducción con Europa, pero resulta muy
satisfactoria la posibilidad de colaborar con profesionales hispanoamericanos, tan
cercanos a nosotros. Además de ser una alternativa factible, ese tipo de cooperación
significa que la película podrá exhibirse tanto en España como en Latinoamérica. Como
es lógico, esa fórmula de explotación en el ámbito
hispanohablante se desarrolla de un modo más espontáneo que en el resto del
mundo, donde los espectadores tendrán que ver la película subtitulada.
En esta línea, el encuentro con Guillermo ha tenido
consecuencias beneficiosas para él y también para nosotros. Los tres nos dirigíamos
hacia el objetivo común de realizar el cine que nos interesa. Convengamos, pues, en
resumir así la cuestión: creo que le ofrecimos una puerta abierta o, mejor dicho, una
vía de escape, gracias a la cual puede llevar a cabo un trabajo más libre que el que
rueda para los grandes estudios de Hollywood. Al mismo tiempo es claro que en Europa el
director el autor es el rey de una producción, y esta última será buena en
la medida en que todo se ponga a favor del cineasta. Por esa circunstancia, se plantea una
clara situación de simbiosis entre el realizador y, en este caso, los productores.
Sin duda, la película dirigida por Guillermo, El espinazo del diablo, está
denunciando la violencia, y la guerra se plantea como el decorado emocional donde viven
los personajes. Desde este punto de vista, esas figuras habitan una tierra de nadie que
resume el pavor del enfrentamiento civil: cada uno saca a escena lo peor de sí mismo y
Dios parece haber abandonado a los hombres. Con todo, la guerra española está muy
abstraída y Guillermo del Toro ha optado por plasmar esa tragedia con elementos
metafóricos.
[Agustín Almodóvar es el
productor de los largometrajes de su hermano Pedro. Fundador de la compañía El Deseo
S.A., se encarga de las tareas organizativas y financieras de dicha empresa, una de las
más pujantes del panorama cinematográfico español. Las declaraciones aquí citadas
fueron recogidas el 18 de abril de 2001, durante la presentación del filme El
espinazo del diablo, de Guillermo del Toro. Parte de dicha grabación fue previamente
transcrita y publicada en la revista Cuadernos Hispanoamericanos, n.º 617, en
noviembre de 2001.] |
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