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Como Buñuel, Dalí es autor de libros que incluyen poesía y drama, novela y autobiografía. Por más que Lorca le vaticinara en 1922 estar destinado al cumplimiento de una misión literaria, es la suya una obra polémica que en teatro (Salomé) y en novela (Rostros ocultos) tanto se ensalza como se repudia. Peter Brook estima que «tiene lo que podría llamarse la degeneración de Strauss y la fantasía de Wilde». El propio Salvador ironiza sobre una literatura cuya escritura se justifica tanto por no ser buen pintor como por ser demasiado inteligente para dedicarse sólo a los pinceles. El interés por la literatura daliniana estriba tanto en la evidencia de la transgresión de las fronteras artísticas como en la tendencia a la plasmación de la escritura automática.

Los títulos pertenecientes a la época surrealista del pintor son de manifiesta elocuencia en cuanto a la composición plástica de sus tendencias cinematográficas: El asno podrido, Un chien andalou, El alma, La carretilla de carne y Babaouo. La recurrencia al pensamiento paranoico para obtener imágenes inusuales, la embestida contra el mundo convencional y arbitrario, la diatriba contra la narrativa tradicional, la rebelión contra el espectador esnob, y la figuración dinámica y barroca, son algunos de sus postulados recurrentes.

El alma es un texto más intencional que explícito. Su filmación hubiera dado lugar al «primer film neo-místico» en la historia del cine español. El personaje de Santa Teresa y el gusano convertido en mariposa debieran haber funcionado como imágenes dobles que, en virtud del sentido paranoico de la continuidad, pudieran presentarse encadenadas. Dalí sublima la autoría de sus deseos en unos imaginarios títulos de crédito donde se autocalifica como autor, productor y director. En El asno podrido y La carretilla de carne predomina un tipo de creatividad donde la imaginación del artista remite a la imaginería de su pintura y a sus elementos iconográficos habituales.

La iconografía del asno podrido, materializada plásticamente en Un perro andaluz, se conforma con los elementos que el artista denomina «los simulacros» y que, en sus propias palabras, no son otros que «la mierda, la sangre y la putrefacción». Tras esta representación, evoca en la nueva imagen surrealista los factores de la decepción, el desagrado y la repulsión. Son imágenes al servicio de la nueva conciencia, al servicio de la revolución.

Babaou es el texto más desarrollado y acabado. Fue publicado en Francia en 1932, poco después de las colaboraciones con Buñuel. La plástica de la que se serviría el hipotético filme repite el número de los animales muertos (asnos, vacas, caballos) o decapitados (gallinas), de los ojos vendados, de la piedra o el gran pan sobre la cabeza. Las macroestructuras y los elementos gigantescos son una constante en la plástica daliniana: inmensas sábanas colgantes en las fachadas, camas de quince metros con cipreses yacentes, autobuses cinco veces más grandes de lo normal, cucharas gigantescas. El tema del maquinismo se hace patente en la abundante presencia de motocicletas y máquinas de coser, elemento recurrente en todos los guiones cinematográficos de los surrealistas, desde Lorca (Viaje a la Luna) a Porlán Merlo (El arpa y el bebé). Si nos fijamos en el aspecto cromático, el filme recurre al blanco y negro; en contraste, contiene una sola secuencia en color.

Desde 1931, Dalí vivió obsesionado por hacer cine. La producción literario-cinematográfica lo demuestra: los vanos intentos de filmar con Disney en América, y junto a Marquina en España. Sólo con Buñuel —nunca contra él— pudo hacerlo satisfactoriamente.

 

[Rafael Utrera es uno de los más destacados historiadores del cine español. Es profesor titular de Comunicación Audiovisual en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Sevilla. Entre otros libros, ha escrito Modernismo y 98 frente a cinematógrafo (1981); Escritores y cinema en España: un acercamiento histórico (1985); Federico García Lorca/Cine (1986), y Azorín: periodismo cinematográfico (1998). El testimonio aquí transcrito procede de una entrevista realizada de forma epistolar a comienzos de 2000.]

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