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Tras haber trabajado a las órdenes del director español Gerardo Herrero en Territorio comanche (1997)
y Frontera Sur (1998), y después de
haberme reencontrado con él en El lugar donde estuvo el paraíso (2001), vuelvo a
experimentar el gran placer de intervenir en uno de sus proyectos, sobre todo ahora,
cuando en España ha tenido tan buena acogida otro de mis trabajos: Nueve reinas (2000),
de Fabián Bielinsky. Por otro lado, dada la actual situación de Argentina, me produce
una gran satisfacción venir a España, abriendo un nuevo cauce en mi carrera.
En un momento tan importante para mí, cobra importancia el
hecho de que compartamos un mismo idioma. Pero hay algo que va más allá: y es que
compruebo cómo llevamos al cine historias de nuestro propio universo, cargadas de matices
humanos que trascienden el hecho de la lengua común. En todo caso, estoy muy contento con
la manera de trabajar de los españoles, tan próxima a la de los argentinos, y me siento
identificado con el modo en que construyen sus relatos los cineastas de este país.
No hace mucho tuve la suerte de rodar otra película donde
Gerardo Herrero era productor, Nueces para el amor, coprotagonizada por
Ariadna Gil. Pues bien, tanto en el rodaje del filme como durante su promoción, volví a
sentirme como si estuviera en casa. De hecho, me gustaría que se prolongara esta
relación cinematográfica entre ambos países, generando un camino que fuese fructífero
para todos.
[El actor argentino Gastón Pauls
es uno de los valores más firmes del cine
hablado en español. En su filmografía figuran títulos como Nueces para el
amor (2000), de Alberto Lecchi, y Nueve reinas (2000), de Fabián Bielinsky.
Las declaraciones aquí transcritas fueron recogidas el 10 de enero de 2002.] |
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