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Al plantearnos el proyecto de Desafinado (2001),
tuvimos que realizar un considerable trabajo idiomático. Para empezar, escribimos la
primera versión del guión en castellano, y fue en ese libreto donde aplicamos las
modificaciones pertinentes. A continuación, se llevó a cabo una traducción del guión
definitivo al inglés; traducción que posteriormente pasó por las manos de unos
guionistas norteamericanos, junto a quienes trabajamos por espacio de diez días hasta
fijar todas las líneas del diálogo. Rematando el proceso, esas páginas fueron leídas
por los actores del reparto, reunidos en París una semana antes de comenzar el rodaje.
Cuando escuché a nuestros actores leer y ensayar aquel
texto, quedó substancialmente definido el conjunto de los diálogos. Al iniciar el rodaje
con Danny Aiello, Joe Mantegna, George Hamilton y los demás intérpretes, fueron
surgiendo pequeños cambios, que en todo caso no afectaron a la estructura original de
nuestro relato.
Durante el invierno de 2000, con la película ya filmada en
inglés, tuvimos que iniciar la segunda fase de nuestra labor: el doblaje del filme a
nuestro idioma, el español, para que fuese distribuida en nuestro país tanto en su
versión original como en su fórmula traducida. A pesar de lo que pudiera parecer, esta
nueva fase del trabajo no resultó sencilla. Antes al contrario. De algún modo, fue como
rodar de nuevo el filme.
Las tareas de doblaje fueron bastante exhaustivas, ya que
hubo que ofrecer inspiración a ese conjunto de actores españoles Tito Valverde
entre ellos para que personificaran de un modo convincente las voces del reparto
original. Era ésta una experiencia intensa para mí, pues por lo común no suelo recurrir
al doblaje en mis películas, a no ser que sea necesario en alguna escena por razones
técnicas.
Como ya saben los espectadores de Desafinado, la
película recrea desde el punto de vista de la comedia los avatares de tres tenores en un
momento crítico de su carrera sentimental y artística. Por supuesto, no hay una
correspondencia real entre los personajes del filme y los tres tenores que todos
conocemos, a pesar de lo cual recibí una llamada telefónica de un representante de José
Carreras, interesándose amablemente por las pretensiones de nuestro largometraje.
Ciertamente, con la libertad que nos permiten la ficción y el género humorístico, hemos
procurado reflejar un mundo competitivo, cuyas circunstancias y humores contaminan las
relaciones familiares de quienes pertenecen a él.
[Dotado de un gran talento para la
comedia, el director español Manuel
Gómez Pereira es autor de películas como Salsa rosa (1991), Todos
los hombres sois iguales (1993), Boca a boca (1995), El amor
perjudica seriamente la salud (1997) y Desafinado (2001). Las declaraciones
que componen este artículo fueron recogidas el 14 de noviembre de 2001.] |
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