La técnica del testimonio está construida con un material
muy frágil: la confidencia. Al fundamentarse en la transcripción, esta fórmula permite
reordenar un relato dicho en voz alta, pero impide anotar el colorido y los vaivenes de la
oralidad. Con la grata sensación de haber reunido a un grupo de excelentes
interlocutores, se abre aquí un espacio de anécdotas y confesiones, donde los
protagonistas y estudiosos del negocio cinematográfico ofrecen su perspectiva más
genuina.