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Actriz de talento muy notable y singular belleza, Analía
Gadé vino al mundo en Córdoba, Argentina, el 28 de octubre de 1931. De ancestros
españoles, su verdadero nombre es María Esther Gorostiza Rodríguez. Muy joven, ganó un
certamen de belleza organizado por la revista Caras y caretas, y poco después,
volvió a quedar en primer lugar en un concurso equivalente, convocado por un famoso
espacio radiofónico. El premio, muy apetecible, consistía en participar como actriz en
una película.
Fue así como Analía debutó en el cine argentino. Tras
rodar La serpiente de cascabel (1948), de Carlos Schliepper, la joven sumó una
nueva fase a tan insólito comienzo profesional, creciendo como actriz en los escenarios
teatrales. Con un singular acierto de expresión e innegable presencia escénica, pronto
formó compañía propia, y además lo hizo en compañía de su futuro esposo, el actor y
director Juan Carlos Thorry. Entre tanto, fue añadiendo títulos a su filmografía: La
rubia Mireya (1948), de Manuel Romero, Vidalita (1949), de Luis Saslavsky, Nacha
Regules (1950), de Luis César Amadori, Concierto de bastón (1951), de Enrique
Cahen Salaberry, y Sala de guardia (1952), de Tulio Demicheli.
En 1956 Analía Gadé triunfó en los escenarios
madrileños, y ese mismo año rodó en España Viaje de novios (1956), película
dirigida por su compatriota León Klimovsky, y escrita por
Noel Clarasó y José Luis Dibildos. En el reparto, la actriz coincidió con Fernando
Fernán-Gómez, con quien formó pareja en la ficción y también en la vida real.
Afincada en España, la intérprete argentina se
especializó en comedias donde podía lucir su aire sofisticado y encantador. Junto a
Fernán-Gómez, protagonizó Las muchachas de azul (1957), de Pedro Lazaga, y luego
encabezó el reparto de Una muchachita de Valladolid (1958), una película del
argentino Luis César Amadori cuyo argumento se inspiraba en la obra de José María
Pemán. Cabe añadir que junto al protagonista de dicha cinta, Alberto
Closas, Analía formó una de las parejas artísticas más elegantes del cine español
de la época.
Fernando Fernán-Gómez actuó con Analía en La vida
por delante (1958) y La vida alrededor (1959), dos espléndidas comedias
costumbristas que dirigió el propio actor. Formando un curioso díptico sobre la vida
matrimonial, ambas películas destilaban elementos de crónica social heredados del
neorrealismo, pero refinados por una comicidad propia del dramaturgo Enrique Jardiel
Poncela. Por coincidencia, se inspiraba en un libreto de Jardiel Tú y yo somos tres (1961),
una coproducción hispanoargentina dirigida por Rafael Gil, donde Analía Gadé se
encontraba con un compatriota, el galán Alberto de Mendoza.
En un periodo más tolerante y agitado y también
menos imbuido de prejuicios, la actriz tuvo la oportunidad de discernir un tono
nuevo, incorporando figuras sensuales, distinguidas y de poderoso atractivo. Explican esa
inteligente evolución largometrajes como La mentira tiene cabellos rojos (1960),
de Antonio Isasi-Isasmendi, Madame Sans-Gêne (1961), de Christian-Jaque, Mayores
con reparos (1966), de Fernán-Gómez, El monumento (1970), de José María
Forqué, y Coqueluche (1970), de Germán Lorente.
Su progresiva separación del cine quedó compensada por
una elogiable carrera teatral. No obstante, la madurez de su estilo aún resalta en
producciones como Tormento (1974), de Pedro Olea, y Las largas vacaciones del 36
(1976), de Jaime Camino. |
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