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El cine es un elemento capital para comprender la fama de
Blasco Ibáñez, cuyos argumentos literarios, como veremos, han sido frecuente objeto de
adaptación cinematográfica. La variedad de esos filmes y de su calidad no excluye una
coincidencia de miras en el melodrama, lo cual explica que Hollywood, el cine
iberoamericano y el español hayan mantenido su interés por la obra de Blasco, un
universo popular que en estas líneas quedará perfilado como punto de coincidencia y
relación cultural.
Nació en Valencia el 29 de enero de 1867 y falleció en
Menton, Francia, el 28 de enero de 1928, Blasco Ibáñez fue un escritor muy interesado en
el cinematógrafo, a tal extremo que llegó a ser director y guionista. Por otro lado, fue
un autor muy popular en los Estados Unidos, y su paso por este país dejó un
inconfundible rastro en las pantallas. Notemos, por lo pronto, que su novela Los
cuatro jinetes del Apocalipsis (1916) fue adaptada en dos oportunidades: en 1921 Rex
Ingram dirigía The Four Horsemen of the Apocalypse, una gran producción
escrita por June Mathis, cuyo reparto encabezaban Rodolfo Valentino y Alice Terry. Y en
1962, bajo las órdenes de Vincente Minnelli, se rodaba una nueva adaptación, esta vez
protagonizada por Glenn Ford, Ingrid Thulin y Charles Boyer, y ambientada en el París de
la Segunda Guerra Mundial.
La novela taurina por excelencia, Sangre y arena
(1908), dio lugar a dos versiones en Hollywood. La primera, de 1922, se debió a Fred
Niblo, y en ella intervenían el astro Rodolfo Valentino, Nita Naldi, Lila Lee y Walter
Long. La siguiente adaptación se estrenó en 1941, su director era Rouben Mamoulian y
componían su excepcional reparto Tyrone Power, Linda Darnell y Rita Hayworth. A modo de
digresión, cabe aclarar que esta última intérprete era la única del plantel con
raíces ibéricas, pues el verdadero nombre de Hayworth era Margarita Cansino, y además
era hija el bailarín español Eduardo Cansino. (Jesús García de Dueñas, citando a
Emilio Sanz de Soto, recuerda que Margarita llegó a intervenir en un filme hablado en
español, Rosa de Francia, 1935, de Gordon Wiles, con guión de José López Rubio, basado en la comedia de Eduardo Marquina
y Luis Fernández Ardavín).
La obra literaria de Blasco Ibáñez dio lugar a nuevas
producciones, como The Enemies of Woman (1923), de Alan Crosland, y Tango
trágico (Argentine Love, 1924), de Alland Dwan. El escritor llegó a redactar
el guión original de Circe the Enchantress (1924), de Rober Z. Leonard, con Mae
Murray en el papel más notable. Por las mismas fechas, el novelista conoció al galán
español Antonio Moreno, figura principal dos nuevas
adaptaciones: Mare Nostrum (1925), de Rex Ingram, y La tierra de todos (1926),
de Mauritz Stiller. Curiosamente, en el filme de Stiller aparecía una radiante Greta
Garbo, protagonista asimismo de The Torrent (1925), de Monta Bella, cuyo libreto
procedía de la novela Entre naranjos.
Asistiendo al mismo banquete literario, el cine hablado en
español también aportó su visión particular. En 1913 se estrenó Tonto de la huerta
(1913), una producción de la empresa Cuesta que traducía en imágenes el cuento Demonio.
En esta línea, la película Entre naranjos (1914) estaba codirigida por Alberto
Marro y por el propio escritor, quien se convirtió en personaje destacado de un
cortometraje de Juan Andreu, Llegada a Valencia del eximio literato D. Vicente Blasco
Ibáñez (1921).
Fascinado como estaba por el oficio cinematográfico, el
novelista se puso de acuerdo con el realizador Ricardo de Baños para filmar en
colaboración Sangre y arena (1916), que partía de la obra homónima. Encarnaban a
los personajes principales P. Alcaide, Matilde Domenech, Mark Andrews y José Portes.
Otro filme que refiere un asunto urdido por Blasco, La
bodega (1929), era una coproducción entre la empresa española Julio César y la
francesa Compagnie Générale de Productions. Su director fue Benito Perojo y los
intérpretes, Conchita Piquer, Valentín Parera, Enrique Rivero y Gabriel Gabrio. Una vez
estrenada la versión muda, se ensayó posteriormente una sonora empleando discos
sincronizados. De ese modo, la audiencia española oía por vez primera los
detalles de esta historia de deshonor y venganza, resuelta entre Andalucía y Buenos
Aires.
Años después, Cesáreo
González produjo Mare Nostrum (1948), de Rafael Gil, entre cuyos intérpretes
destacaban María Félix, Fernando
Rey, Guillermo Marín y José Nieto. En 1954 se
realizó Cañas y barro (1954), película hecha con capital hispano-italiano. El
encargado de escribir la adaptación y los diálogos fue un hombre de teatro, Manuel
Tamayo. Dirigido por Juan de Orduña, el reparto disponía de actores tan competentes como
Ana Amendola, Virgilio Teixeira, Aurora Redondo y José Nieto. A partir del mismo texto
literario, Televisión Española llevaría a término una teleserie, programada con éxito
veinte años después.
La presencia de María Félix en Mare Nostrum apunta
la buena recepción de Blasco Ibáñez en México. La actriz fue asimismo la protagonista
del melodrama Flor de Mayo (1957), a través del cual Roberto Gavaldón obtenía
una perspectiva singular del texto original, enriquecida por la sorprendente fotografía
del operador Gabriel Figueroa y por la presencia interpretativa de María Félix, Jack
Palance, Pedro Armendáriz y Carlos Montalbán.
Además de una serie rodada por Régis Cardoso y Daniel
Filho para la televisión brasileña, Sangue e areia (1968), existe otro teledrama
inspirado por el escritor: La barraca (1982), del argentino León Klimovsky. Con la idea de aprovechar el metraje en un
medio distinto, el serial de Klimovsky también se estrenó en salas de cine. Eran sus
intérpretes Álvaro de Luna, Marisa de Leza, Victoria Abril, Juan Carlos Naya y Terele
Pávez.
La nueva versión de Sangre y arena fue escrita en
1989 por Rafael Azcona y Ricardo Franco, quienes potenciaron la sensualidad fatalista del
relato original. Pese a tratarse de una producción española, fue rodada en inglés por
Javier Elorrieta. Destacaban en el plantel de actores la estadounidense Sharon Stone y la
española Ana Torrent.
Completando este repertorio, el director Luis García
Berlanga filmó un serie televisiva, Blasco Ibáñez (1997), donde se relataba con
no poca imaginación la vida del escritor valenciano. |
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