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Chillida se reencuentra con
Tàpies en Roma Entre el 17 de enero y el 24 de febrero de 2002, el
conjunto escultórico de Eduardo Chillida Iru burni se irguió frente al famoso tempietto
renacentista de San Pietro in Montoro. El claustro de la Academia de España en Roma,
donde está el templo circular de Donato Bramante, primer monumento del Cinquecento
renacentista romano, ofreció un aspecto insólito con la presencia metálica de las tres
piezas del escultor vasco.
«Se produce una tensión de dos obras maestras,
un diálogo respetuoso entre la sencillez de Bramante y el tríptico de Chillida»,
explicó el director de la Academia, Felipe Garín, ante el acontecimiento artístico
excepcional que marcó la exposición «Chillida y Tàpies en la colección Telefónica»:
un encuentro de obras de los dos grandes creadores seleccionadas de los fondos conservados
en el Museo Reina Sofía, de Madrid.
Una pieza de Chillida ya estuvo hace años en el
mismo patio. Los bloques de acero, de una tonelada, no caben en cualquier parte y los
organizadores contaron con una buena excusa para dejarlos fuera, en el privilegiado
emplazamiento del claustro de la Academia. Dentro del edificio, la exposición presentó
doce obras del artista donostiarra y nueve cuadros de gran formato de Antoni Tàpies. «El
cuestionamiento de los géneros es el punto en común de ambos», señaló Manuel Borja,
director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y comisario de la muestra. |