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Montaña mágica, su proyecto más ambicioso y polémico
El proyecto de Tindaya tiene un origen poético y una
intención de impresencia espacial: se partía de un verso de Jorge Guillén, «Lo
profundo es el aire», para luego consagrar la existencia del vacío, es decir, del
espíritu interno de una montaña o de una materia.En definitiva, y con exquisito respeto a lo ecológico, de lo que se trata es de
horadar la tierra con la contemporaneidad de la técnica y con la poesía escultórica de
una mística del mundo antiguo de los elementos.
Porque Chillida, maestro en la escultura del
lleno y el vacío, sólo pretende una obra monumental que enlaza su universo creativo con
esa vieja tradición espiritual de montañas mágicas, contemplativas, protectoras y
rituales. Más allá de eso, el proyecto de un enorme cubo con paredes de traquita en el
interior de la montaña tiene, asimismo, una intención de convertir su apariencia
escultórica en representación de un horizonte de tolerancia que debe de ser común a
todos los hombres.
Su proyecto más importante
Eduardo Chillida habla así en 1998 sobre la
polémica que suscitó su nueva aventura: «Es uno de los proyectos más importantes de mi
vida, pero hay unos señores, por llamarles de alguna manera, que no quieren hacerlo. No
me lo trago reflexionaba en alta voz, y mientras no se acepte con claridad no
se hará».
El
artista vasco hacía estos comentarios pocos minutos después de que el grupo Ecologistas
en Acción realizara una protesta contra el proyecto de Tindaya. Los representantes de la
organización ecologista cubrieron de crespones negros la escultura La sirena varada
y criticaron con dureza numerosos aspectos de la idea de Chillida para la montaña
canaria.
A Chillida se le hace muy cuesta arriba adecuar
su proyecto a otra montaña «en la que no hubiera discordancias», pero insiste en que
él quiere su proyecto y no otro. «No estoy para negocios, dice tajante el artista, mi
única ambición es crear un espacio útil para toda la humanidad, que cuando un ser
humano entre en ese cubo vacío de 50 por 50 por 50 metros sienta en su plenitud la
pequeñez humana; pero para hacerlo mal, es mejor no hacerlo. Si Tindaya se hace será la
culminación de un sueño, de la búsqueda del gran espacio», comenta más esperanzado.
Solución final
El Gobierno canario y la familia de Eduardo
Chillida se reunieron en Madrid para designar la empresa que realizará los estudios de
viabilidad del proyecto monumental de la montaña de Tindaya. Un encuentro mantenido entre
ambos concluyó con la necesidad de realizar los sondeos que desvelen si la idea del
escultor es factible y si la montaña, ubicada en Fuerteventura, soportará el vaciado
previsto, para lo que se precisa que una empresa especializada haga los estudios, según
anunciaron las partes al término de la reunión.
Cronología
Eduardo Chillida acepta en 1994 la propuesta de Canarias para llevar a cabo su obra más
colosal en la isla de Fuerteventura.
La idea del escultor, que desarrolla con José
Antonio Fernández Ordóñez, es aprobada por el Gobierno canario en 1997, pero el
entramado gestor que éste organiza para llevarla a cabo se tambalea, ante la denuncia de
irregularidades.
El proyecto, incluidos los estudios geotécnicos,
y las obras son adjudicados en 1998, en el precio de 8 450 millones de pesetas, con un
plazo de ejecución de cuatro años.
La propia Administración canaria paraliza el
proyecto, a principios de 2000, al querellarse contra la UTE adjudicataria. También lleva
a los tribunales a diversos responsables políticos de la gestión.
Por fin, el proyecto se pone en
marcha y, en una primera fase, durante 2003 se realiza un estudio de
alternativas. El 14 de enero de 2005 comienza la segunda fase, con
diversos sondeos in situ para comprobar el estado real de los
terrenos antes de la ejecución de las obras. |