Centro Virtual Cervantes

Actos culturalesNombres propios

Eduardo Chillida

InicioEnviar comentarios



   Por José Jiménez


El trabajo del escultor rompe nuestra visión automática de las cosas. Abre un círculo en el que los ojos y las manos, el cuerpo y la mente, atrapan las formas de un mundo renovado. El escultor nos muestra la línea delgadísima que separa lo que es de lo que no es. Eduardo Chillida: «En una línea el mundo se une, con una línea el mundo se divide». El dibujo, «hermoso y tremendo», da paso a la materialidad del volumen.

Eduardo Chillida: «Yo no represento, pregunto». Dar nacimiento a las formas. En el espacio. Sin caer en el sueño dogmático de la mera imitación. No representar. No repetir. Buscar con el ojo limpio, abierto al gran espectáculo del mundo: «Se ve bien teniendo el ojo lleno de lo que se mira». Y así, a través de la mirada creativa, dar forma, preguntar por la esencia de las cosas.

Desde el Gran Premio de Escultura de la Bienal de Venecia en 1958, al que seguirían una larga lista de reconocimientos, Eduardo Chillida es el más internacional entre los escultores españoles contemporáneos, y su obra objeto de todo tipo de reconocimientos y distinciones. No es exagerado decir que se trata de uno de los escultores clave de nuestro siglo.

Nacido en San Sebastián en 1924, Chillida inició estudios de arquitectura en Madrid, que pronto abandonó para dedicarse al dibujo y a la escultura. En 1948 y 1949 residió en París, donde, al año siguiente, produciría su primera pieza abstracta: Metamorfosis. En 1951, ya en el País Vasco realiza su primera obra en hierro, también abstracta: Ilarik.


Subir


Imbuido del espíritu de experimentación de la vanguardia artística, en su trabajo confluye también la herencia de la gran escultura griega, algo que dota a sus piezas con un sentido armónico y elevado típicamente clásico. No en vano sus primeras obras en yeso brotaron del gran impacto producido por las estatuas griegas arcaicas del Museo del Louvre.

El programa de Julio González: «el dibujo en el espacio» es el punto de partida estético de Chillida, capaz de dotar a todas sus piezas de una sensación aérea, de ingravidez. Pero ese programa no hizo sino ampliarse y enriquecerse. En los años sesenta juega intensamente con el papel de la luz en la escultura. Y, además del hierro, utiliza todo tipo de soportes: madera, alabastro, hormigón, acero, granito...

Cualquier material es susceptible de la metamorfosis creativa de Chillida, quien en 1984 reivindicó para sí la «visión del rebelde». Un espíritu profundamente anti-dogmático inspira su relación con la forma. En sus propias palabras: «Cuando empiezo no sé adónde me dirijo. No veo sino cierta figura de espacio de la que, poco a poco, se destacan algunas líneas de fuerza». Es la forma misma la que acaba imponiéndose: «Indefinible al principio, se impone a medida que se va precisando».

«Homenaje a la mar III» (1984). Alabastro. 51 x 69 x 100 cm.Octavio Paz ha señalado que la obra de Chillida recoge la dimensión sensible y cambiante de las formas que constituyen el universo: «Sus esculturas no reflejan los cuerpos de la geometría en un espacio intemporal pero tampoco aluden a una historia o a una mitología: evocan, más bien, una suerte de física cualitativa que recuerda a la de los filósofos presocráticos».

Esa capacidad de individuación de la forma esencial, por medio de todo tipo de soportes materiales, es el motivo central de la comunicación de la obra de Chillida con poetas y filósofos: comparte la misma temática, el problema del origen de los sentidos. En su caso, claro está, a través de las formas y el espacio.

Pero todo ello, y particularmente el difícil sentido de ingravidez y equilibrio que su obra transmite, no sería factible sin lo que personalmente considero el centro de gravedad del trabajo de Chillida: su increíble, ilimitado, dominio de la escala. El punto más importante para que las formas espaciales no queden mudas, salvajes, y hablen en cambio directamente a nuestro corazón y a nuestra inteligencia. Para que se conviertan realmente en esculturas.

 
Subir
| Acerca de Chillida |

| Portada del CVC |
| Obras de referencia | Actos culturales | Foros | Aula de lengua | Oteador |
| Rinconete | El trujamán |

| Enviar comentarios |

Centro Virtual Cervantes
© Instituto Cervantes (España), 2002-. Reservados todos los derechos.