Monasterio de San Benito |
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El desaparecido monasterio de San Facundo y San Primitivo (luego San Benito) de
Sahagún constituye un hito dentro de la historia monástica de la península ibérica.
Desde sus comienzos fue una de las instituciones monásticas más protegidas por la
monarquía y la alta nobleza. El prestigio que alcanzó en su primera andadura provocó
que en la segunda mitad del siglo XI se convirtiera en baluarte de la reforma religiosa
que emprendió Alfonso VI, rey de Castilla y León, a instancias del papa Gregorio VII. La
comunidad autóctona fue puesta bajo el gobierno de monjes cluniacenses, si bien nunca
llegó a depender jurisdiccionalmente de la abadía de Cluny. Fue entonces cuando se
sentaron las bases para una mayor expansión territorial del monasterio. Alfonso VI, su
gran protector, prefirió establecer allí la sede de su corte durante los meses de
invierno, en detrimento de las ciudades de León o Burgos. Esta preferencia alcanzó su
expresión máxima con la voluntad de ser enterrado junto a su iglesia, en vez de en el
panteón familiar de San Isidoro de León. Sus sucesores continuaron apoyando al
monasterio que, sin embargo, entró pronto en declive.En el siglo XV perdió su tradicional autonomía y se confederó en la congregación de Valladolid, si bien recuperó buena parte de su tradicional vitalidad. La exclaustración fue especialmente virulenta con este imponente conjunto monumental, que quedó arrasado. En la actualidad no quedan sino escasos vestigios de la parte oriental del templo y algunos restos de las dependencias monásticas. Excavaciones realizadas en la primera mitad de este siglo sacaron a la luz un espacioso panteón funerario que, ubicado en el extremo occidental del templo (al igual que el de San Isidoro), albergó los restos del rey Alfonso VI ( 1109) y los de sus esposas, así como los de buena parte de sus magnates. De esta fase contamos con fragmentos dispersos, entre los que destaca la lauda sepulcral del hijo de uno de los más destacados colaboradores del monarca, Pedro Ansúrez (hoy en el Museo Arqueológico Nacional, Madrid), realizada en mármol poco después de 1093. Los restos que aún pueden contemplarse en el lugar en el que se levantaba corresponden a una amplia iglesia, comenzada en el siglo XIII y concluida trabajosamente en sus partes fundamentales a fines del mismo siglo. Contigua a la nave septentrional también ha llegado hasta nosotros la capilla de San Benito (1186). Reformas posteriores (siglos XVII y XIX) modificaron sustancialmente su aspecto, de acuerdo con la estética barroca primero y con la neoclásica posteriormente. A comienzos del siglo XVII pertenece la gran portada meridional, bajo la que transita una de las calles de la población. |
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