Monasterio |
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El 24 de abril de 1138, el Papa Inocencio II tomó bajo su protección el nuevo
monasterio, regido por canónigos regulares que vivían bajo la Regla de San Agustín.
Años más tarde, el 27 de julio de 1170 Alfonso VIII lo donó a la catedral de Burgos,
que se convirtió en propietaria del monasterio. Tras años de litigios entre el cenobio y
la catedral, en 1222 llegaron ambas partes a un acuerdo sobre la jurisdicción del obispo
en los asuntos del monasterio.En
1431, la pobre situación del convento y la relajación en que se vivía hizo que el
obispo Pablo de Santamaría decidiera entregarlo a los monjes jerónimos de Fresdelval
para que lo reformasen. Tomaron posesión del monasterio en marzo de 1432. Al año
siguiente, San Juan de Ortega se erigió como monasterio jerónimo independiente, hecho
confirmado por Eugenio IV el 27 de junio de 1441. Se inició entonces una etapa de
prosperidad, favorecida especialmente por el mecenazgo de Pablo de Santamaría y su hijo
Alonso de Cartagena (obispos de Burgos), y el de Juan de Ortega, provisor de Villafranca y
futuro obispo de Almería. En los siglos posteriores, el monasterio también recibió la
ayuda de importantes familias nobiliarias (Rojas y Avellaneda, entre otras).
Tras la desamortización de 1835 fue vendido. Se inició así la ruina del conjunto. En 1931 fue declarado monumento nacional y, en 1962, el cabildo metropolitano de Burgos asumió el patronato del monasterio. Comenzó a partir de entonces su restauración. Del conjunto monacal se pueden admirar la iglesia, el claustro reglar, la capilla de San Nicolás y la hospedería. En otras dependencias, aparte de otros pequeños y ricos objetos, se custodian un Cristo románico y dos arquetas de marfil, un cilicio de hierro y un plato de cobre y madera que pertenecieron al santo. |
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