Sala capitular y sepulcro |
![]() |
La comunicación con el claustro se establece a través de
un triple vano (puerta central, flanqueada por un ventanal a cada lado) con arquivoltas
molduradas y decoración vegetal. Una vez atravesado éste, nos encontramos ante una
estructura plenamente gótica. Una sola columna central compartimenta en cuatro tramos el
cuadrado que forma la planta. Los tramos se cubren con bóvedas de crucería, cuyos
nervios descansan sobre columnas adosadas a los muros o ménsulas decoradas con motivos
vegetales. Sorprende por su altura y por la sensación de amplitud espacial, comparable a
la que ofrecen los capítulos de San Andrés de Arroyo o las Huelgas.
Aloja en su interior piezas u objetos artísticos
de distintas épocas y estilos. Pero sin duda, la atención del espectador se concentra
especialmente en el sepulcro de la beata Urraca y en las laudas que lo rodean. El
sepulcro, situado en el centro de la sala, corresponde a la que fuera cuarta abadesa del
monasterio, entre 1225 y 1262. Fue uno de los personajes de mayor trascendencia para la
historia de la abadía, tanto por el incremento que en sus días tuvieron las obras del
edificio, como por los privilegios y donaciones que en aquel tiempo, y por su mediación,
consiguió.
Tradicionalmente identificada como la hija de los
fundadores, don Lope Díaz de Haro y doña Aldonza Ruiz de Castro, últimamente se ha
puesto en duda esta circunstancia por distintas razones de tipo histórico, y se ha
querido ver en ella a otra doña Urraca, de la misma familia pero de una segunda
generación, hija de Diego López de Haro y Tota Pérez de Azagra, y esposa de Alvar
Núñez de Lara.
Sea como fuere, el sepulcro, de fines del siglo
XIII o en torno al 1300, es una interesantísima pieza de escultura funeraria. Es exento,
de caja rectangular sobre tres parejas de animales. Las cuatro caras están decoradas con
escenas de la vida de la beata; destacan en los pies los funerales y el tránsito de su
alma al cielo. En la cubierta, la difunta se representó yacente y con sus atributos
abaciales; a los costados, dos ángeles con incensarios, y unas novicias orantes sentadas
a los pies.
A ambos lados de este sepulcro hay sendas laudas
sepulcrales de abadesas, con escudos y báculo abacial.
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Portada del CVC | Centro
Virtual Cervantes |