Museo de Telas Medievales |
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Especial relevancia nos ofrece este museo, único en su género en el ámbito
europeo, que se nutre de los treinta y cinco sepulcros que constituyen el Panteón real
del monasterio, datados a partir del 1181. De ellos se obtuvieron ochenta tejidos
distintos, estudiados por Gómez Moreno en 1944. Abiertos y saqueados los sepulcros
durante la invasión francesa, sólo se encontró intacto el del infante Don Fernando de
la Cerda, hijo de Alfonso X, que murió en 1275.Entre los tejidos hallados, de acuerdo con Shepherd, se pueden
estudiar dos grandes grupos, los realizados en territorio cristiano, y los que provenían
de Al-Ándalus, más ricos, con sedas de vistosos colores e hilo de oro en abundancia.
Respecto a la técnica, existen tapices, telas realizadas en punto de media, hechos con
agujas, y otras de cadenetas moriscas o «punto de almorafán». Con toda probabilidad debieron de existir
manufacturas textiles en el territorio cristiano ya en los siglos XIII y XIV, pero se
desconoce dónde estaban localizadas y la datación de su origen. Sus relaciones con los
productos hispano-musulmanes es evidente, aunque alguna serie presente características
propias, como en las prendas del infante Fernando de la Cerda; donde se multiplica con dos
colores el escudo acuartelado de Castilla y León.
En cuanto a los tejidos hispano-musulmanes
alcanzan un gran prestigio en la España medieval, hasta el punto de ser los preferidos de
los reyes y nobles cristianos. Su pervivencia nos ha llegado a través de lo conservado en
sepulcros y relicarios, o citados como objetos preciosos en testamentos e inventarios.
Entre los conservados en el Museo de las Huelgas,
destacan el pendón de las Navas; los fragmentos añadidos
al forro exterior del ataúd de María de Almenar, de círculos con parejas de leonas
afrontadas y escritura cúfica donde se lee «La permanencia para Dios»; la almohada,
igualmente atribuida a doña María (aunque recientemente se supone de la hija del conde
de Urgel), que se clasifica como perteneciente al taller de Bagdad; las vestiduras de
doña Leonor de Aragón, esposa de Jaime I, muerta en 1244, que presentan una decoración
de líneas rectas y curvas que forman una red de rombos, semejante a motivos de mármoles
califales; la almohada de doña Berenguela (muerta en 1246), que tiene en su centro un
círculo donde se inscriben dos bailarinas enfrentadas que tienen como eje un esquemático
Árbol de la vida.
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