Retablos |
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El retablo mayor, encargado a Gil de Siloé y no realizado por este autor a causa
de su muerte, fue ejecutado por su hijo, Diego de Siloé, y por Felipe de Vigarny, con
dorado y policromía del pintor Luis Picardo, entre los años 1523 y 1526.Esa dualidad de autoría se manifiesta en la distinta manera de encarar la escultura: minuciosa (de Vigarny) en el sacerdote, la santa Ana y la alegoría de la Sinagoga; clasicista (de Siloé) en la Virgen y san José con el Niño, y la alegoría de la Iglesia. Dedicado a la vida de Cristo y rematado por un Calvario, este retablo resulta novedoso por la organización estructural de su arquitectura, que dispone un amplio espacio para el grupo principal. Más importante, por su calidad, es el pequeño retablo situado en el lado derecho y dedicado a santa Ana. De arquitectura gótica, original traza y esculturas hispano-flamencas, se atribuye a Gil de Siloé, aunque algunas esculturas más renacentistas pertenecen a su hijo, Diego (santa Marina, la Magdalena y el Cristo muerto sostenido por ángeles). Se data su construcción entre 1482 y 1499, y se considera una de las obras más delicadas del maestro Gil: las esculturas de santa Catalina, la de santa Elena, pero, sobre todo, la de santa Ana, de gracioso movimiento, con gran sensibilidad hacia los pequeños detalles, demuestran la gran calidad que alcanzó el escultor en su última etapa. Es importante contrastar las supuestas primera y última obra de Gil de Siloé, precisamente ubicadas en esta catedral: la primera, en la capilla de la Concepción y Santa Ana, y la última en la capilla del Condestable. |
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