Los Colonia |
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El
apellido Colonia, evidente alusión al origen geográfico de quienes lo ostentan, estará
ligado en Burgos, desde mediados del siglo XV, a una renovación del lenguaje
arquitectónico comparable a la que, por las mismas fechas, se produce en otros centros de
creación (Sevilla y Toledo, fundamentalmente). En Burgos, es Juan de Colonia el introductor de las formas flamígeras, y el obispo Alfonso de Cartagena su mentor. Había sido éste uno de los eclesiásticos que acudieron al Concilio de Basilea, viaje que le obligó a recorrer buena parte de Alemania y los Países Bajos y le permitió conocer lo que allí se hacía y entrar en contacto con el sentido del lujo que caracterizaba a la corte borgoñona. Para entonces quizá ya pensaba en la construcción de su capilla funeraria en el templo mayor burgalés y seguramente buscaría un artista de aquella zona que se hiciera cargo de ella. El maestro alemán sería responsable desde entonces de las capillas de la Visitación, para Alonso de Cartagena, y de la Concepción o Santa Ana, para Luis de Acuña; pero también del cimborrio sobre el crucero levantado en tiempos del mismo obispo Luis de Acuña (1475-1495) y arruinado en 1539 y de las dos flechas caladas que flanquean la fachada occidental y que prestan hoy su peculiar fisonomía a la ciudad. Nada similar se había construido hasta entonces en Castilla (remiten a modelos alemanes); en cambio, años después, tendrían su eco en las levantadas en otras catedrales, como León y Oviedo. Los descendientes de Juan de Colonia, Simón y Francisco, seguirán vinculados después a las obras de la catedral. El primero, Simón, es maestro mayor de las obras de la catedral de Burgos desde 1481; su obra más conocida en el templo mayor es la capilla del Condestable, pero también crea el diseño para los cinco paños del trasaltar que ejecutaría finalmente Felipe Bigarny; fuera de la catedral, es conocida su intervención en la cartuja de Miraflores, en el coro alto de la iglesia de San Esteban, quizá en el de la iglesia de San Nicolás, claustro del monasterio benedictino de San Salvador de Oña, en el convento toledano de San Juan de los Reyes, en el dominico de San Pablo de Valladolid y el anexo colegio de San Gregorio, e incluso en Sevilla, de donde es nombrado maestro mayor en 1495. Simón muere en 1511, pero deja una importante escuela de imitadores y un hijo, Francisco, que enlaza ya con las formas renacentistas. Entrado el siglo XVI, se ocupa en la catedral de la puerta de la Pellejería, encargada por Juan Rodríguez Fonseca, y concluye la sacristía de la capilla de los Condestables, obra de su padre, Simón. Colabora además con Juan de Vallejo en la proyección de la Puerta de Santa María. |
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