Claustro |
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El claustro gótico o «procesión nueva» (así
denominado en los documentos) se está construyendo ya en las últimas décadas del siglo
XIII. A su muerte en 1296, Juan Pérez, maestro de obras de la catedral, es enterrado en
él, pero aún continúan los trabajos a principios del siglo siguiente. Para entonces
todavía está en uso el claustro románico, o «procesión vieja», ubicado entre el
brazo sur del transepto y el longitudinal del templo, hacia el oeste. El nuevo recinto claustral, organizado en dos pisos, se sitúa al sureste de la catedral, adosado al transepto y a la girola. El fuerte declive hacia el sur del terreno sobre el que se asienta, provocó que el piso inferior quedase a la altura de la calle, y el superior a la del templo. Es de planta rectangular e irregular; las galerías situadas al este y al oeste constan de seis tramos, mientras que las dispuestas al norte y al sur tienen siete, sin contar las crujías de las esquinas. Su peculiar localización y las características de su entorno sólo permitieron abrir capillas a la galería oriental, ya que la occidental es contigua al transepto y escaleras del Sarmental, la del lado norte tiene adosadas las capillas colaterales de la cabecera y de la girola, y la meridional da sobre la vía pública. Entre las capillas mencionadas destaca la de Santa Catalina, que fue sala capitular, y la de Corpus Christi; levantadas ambas en el siglo XIV, cuentan con magníficas portadas. Todo el claustro presenta una interesantísima decoración escultórica. Al margen de los motivos vegetales en las arquerías de los muros, o las representaciones figuradas en ménsulas y pilares, hay que destacar la decoración de la puerta que comunica el claustro alto con el crucero y, quizá, las imágenes reales. La puerta mencionada, que podría fecharse a finales del siglo XIII, se abre en un marco revestido de una decoración continua como si se tratase de una tela en la que alternan los escudos de León y Castilla. La iconografía está impregnada de un claro sentido mesiánico, con el Bautismo de Cristo en el tímpano, Isaías y David (dos profetas que anunciaron el nacimiento del Mesías) a la derecha, y el Ángel del anuncio y María, a la izquierda. En las arquivoltas, Jesé, reyes y profetas del Antiguo Testamento. La relación ideológica entre la condición regia de Cristo y la monarquía castellano-leonesa queda evocada con la reiteración de los emblemas heráldicos. Por otra parte, el grupo de la Anunciación está muy relacionado con la Virgen del tímpano del Juicio Final, en la Coronería, y con algunas esculturas del pórtico occidental de la catedral de León: el maestro Enrique llevaba al mismo tiempo la dirección de las obras en ambas catedrales. |
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